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El descenso al “Inferno” de Dan Brown

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Hace diez años se publicaba El código Da Vinci (2003), una novela que ha vendido a la fecha más de 80 millones de ejemplares en todo el mundo, y para 2006 fue llevada al cine, sin duda se convirtió en un libro fuera de serie, ya que por aquellas fechas era frecuente observar a jóvenes y adultos leer y traer bajo su brazo esta obra icónica de Dan Brown (Estados Unidos, 1964).

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El código Da Vinci rápidamente obtuvo un reconocimiento sin precedentes, y la trama armada por Brown entorno a la obra del pintor italiano Leonardo Da Vinci impactó a la sociedad mundial, y pronto comenzó a arraigarse en el mundo literario a pesar de las críticas vertidas sobre las historias de sus novelas, y es que anteriormente ya había publicado La fortaleza digital (1996) y Ángeles y demonios (2000) y La conspiración (2001).

Lógicamente y tras el éxito de El Código Da Vinci, dio inicio la reedición de las novelas de Brown, mismas que obtuvieron buena aceptación, y el profesor en simbología de la Universidad de Harvard, Robert Langdon, ha protagonizado las historias de códigos encriptados de los que dependen cientos de vidas y sólo él puede resolver los acertijos.

En 2013 bajo el sello de editorial Planeta Dan Brown vuelve a las librerías, pero en esta ocasión con una nueva historia donde Robert Langdon protagonizar la trama en lo que representa un reto mundial al enfrentar a un científico erudito que bajo el influjo de la obra de Dante Alighieri construye su obsesión del fin del mundo: Inferno.

El profesor Langdon deberá recorrer Florencia, Venecia y Estambul en busca de las respuestas con la finalidad de detener la aniquilación de la humanidad, aún a pesar de haber despertado en un hospital italiano sin recordar las últimas 36 horas de su vida, pero junto a la enigmática, bella e inteligente Sienna Brooks recorrerá la obra cumbre de Alighieri: La divina comedia.

Dan Brown vuelve con Inferno a colocar una obra cumbre de uno de los mayores artistas de la humanidad como el tablero de juego, demostrando nuevamente su amplio conocimiento sobre arte, historia, y que conjugadas con los rasgos literarios que imprime a sus libros, desemboca en thrillers que mantienen al lector atento al desarrollo de los acontecimientos de Inferno párrafo tras párrafo.

Inferno de Dan Brown, una novela que bien vale la pena leer, compartir y analizar, porque al final del libro, surgirán preguntas que cuestionarán nuestro actuar en la sociedad, y que inciden en nuestro futuro y el de la humanidad, porque finalmente lo interesante de esta ficción es que está íntimamente ligada con la realidad a la que nos enfrentaremos en los siguientes años de siglo XXI: la supervivencia humana; una inquietante tesis develada en esta novela.

Jorge Iván Garduño
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“Yo soy un extraño bucle”, de Hofstadter

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Un pequeño rizo ubicado en lo más profundo del cerebro humano, una abstracción que se refleja en la cotidianidad humana y que toma la forma a partir de sustancias químicas que interactúan de manera concertada con la finalidad de reflejar nuestro yo con sus divergencias cotidianas, vericuetos complejos o múltiples rostros que se alimentan de las partículas de la mente que para Douglas R. Hofstadter (Nueva York, Estados Unidos, 1945) no son simples abstracciones.

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Hijo de un Premio Nobel, Hofstadter se adentra en el seductor mundo de las motivaciones a través de un alucinante ensayo plagado de anécdotas, revestido con metáforas y analogías excelentemente bien descritas que le permiten al lector acceder de manera sencilla a un tema nada fácil de explicar, pero que con suma maestría el autor desgrana la misteriosa abstracción de la selva de neuronas.

Yo soy un extraño bucle (Tusquets Editores), es un ensayo que se toma la tarea de explorar el yo del ser humano y todas las implicaciones que puede tener partiendo de los elementos químicos y cómo influencian al hombre en su diario vivir.

Asimismo en anteriores trabajos Douglas R. Hofstadter ya había recorrido los intrincados caminos de la mente, con en su afamada y multipremiada obra Gödel, Escher, Bach (Tusquets Editores) que obtuvo el Premio Pulitzer en 1980 y en ese mismo año el American Book Award,

 Es así como la eterna búsqueda del hombre por saber cuáles son las motivaciones que le hacen cambiar de humor partiendo de sustratos inanimados que parecen poseer de libre albedrío y que van directamente al modo en cómo reflejamos a otros seres humanos en nuestra mente, además del modo de ser percibidos.

El concepto del “Yo” es rico y complejo, sin embargo y pese a que Hofstadter intenta explicar el concepto del “Yo” desde la ciencia, sigue siendo el mismo problema de siempre, donde existen sustancias que se confabulan para que seamos de una u otra manera según las sustancias físicas, químicas y simbólicas se vayan exorcizando en tiempo y espacio.

Douglas R. Hofstadter estudió matemáticas en Stanford y física en la Universidad de Oregon, asimismo hasta 1988 fue profesor de ciencias cognitivas en la Universidad de Michigan, y actualmente lo es en la Universidad de Indiana, donde también dirige el Center For Research on Concepts and Cognition.

Yo soy un extraño bucle es una ensayo erudito, y muy válido que nos permite visualizar, palpar y adentrarnos en el intrincado mundo de la mente humana que toma relevancia conforme nos adentramos al siglo XXI y la publicación de los resultados de nuevos estudios están confirmando algunas de las aseveraciones de este docto de la física y las matemáticas, por lo que la lectura de la obra de Douglas R. Hofstadter siempre nos aportará a la cultura y el conocimiento humanos.

Jorge Iván Garduño
@plumavertical
 
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Amélie Nothomb: una renovadora de las letras europeas

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Amélie Nothomb (1967), escritora sardónica, grafómana, que desde su aparición en la escena literaria en 1992 con Higiene del asesino, inyectó vitalidad en la narrativa francófona con la creación de un mundo propio, lúcido e hilarante.

Aprendió el dominio de la lengua japonesa en sus primeros años de vida, ya que su padre fue diplomático en el Extremo Oriente, lo que la ayudó para trabajar como intérprete en Tokio; esta primera experiencia en el mercado laboral japonés le serviría para incorporar elementos en su tan afamada novela Estupor y temblores, en la que deshila la madeja de la jerarquización de nuestros sistemas económicos.

Desde muy corta edad dio muestra de su ingenio, humor, y su habilidad para crear universos, historias, vidas paralelas en un mundo real, lo que la ha convertido en una de las escritoras más diestras y prolíficas del Viejo Continente.

Su universo, esencialmente femenino, se lee de tirón, como todos sus libros que resultan hipnóticos. Sus atributos principales como autora son, la de ser una excelente narradora de historias cortas, y la de ser una exagerada.

Existen dos características más en sus textos: Nothomb escribe a partir de sí misma, es como si se considerara el Centro del Universo y sus obras giraran en torno a ella en un tono ingenioso, sencillo y sorprendente. La otra característica, es la voz cantante que llevan sus personajes femeninos, la protagonista siempre es “ella” –una mujer–, la lista, inteligente, sagaz, enigmática y bella.

Además de las cualidades que ya he nombrado, la joven escritora cultiva obsesiones nada desapercibidas, como los nombres que les da a sus personajes, que van desde el más autobiográfico “Amélie”, hasta los significativos y extravagantes “Plectrude”, “Pannonique” o “CKZ 114”.

Su trabajo lo dividiré en dos bloques. En el primero, encontramos las historias de “ficción” o “fábulas” humanas. En el segundo bloque, entran las de corte autobiográfico; bloques que se mezclan entre sí.

Higiene del asesino, su opera prima, se mueve dentro del bloque de la “fábula”, su autora nos describe la crueldad, el cinismo y la ambigüedad de un anciano convertido en enemigo intransigente de las entrevistas, dada su condición de “premio Nobel de literatura”.

Este ácido personaje de nombre Prétextat Tach, le quedan dos meses de vida y, únicamente cinco periodistas tendrán la “oportunidad” de entrevistarlo antes de su muerte. Los cuatro primeros emisarios son despachados rápidamente por la arrogancia, el desprecio y la capacidad destructiva del señor Tach, que los somete a toda clase de humillaciones. La última escena gira en torno a la quinta entrevista que le realizan al misógino literato. Nina, una periodista desafiante, en la que la sombra de Nothomb resurge para sostener un magistral duelo dialéctico con su alter ego: Prétextat Tach.

Esta clase de juegos psicológicos, los efectúa Amélie Nothomb con su persona dentro de los relatos que construye, insuflando sus deseos de verdugo en intentos de asesinato metafórico. Precisamente el hilo conductor de sus novelas es la metáfora eterna de la muerte. Ya sea que utilice sus propias experiencias para mimetizarlas al papel (autobiografías), o emplee avatares salvajes, seductores, que luchan contra el destino que impone la sociedad del siglo XXI (fábulas); Nothomb denuncia las manías y el sufrimiento humano a través de los roles víctima-verdugo que ella misma se asigna.

Amélie Nothomb <<se ha convertido en una de las autoras francesas más populares y de mayor proyección internacional>>, galardonada con el Gran Premio de la Academia Francesa,[i] Premio Internet,[ii] Premio Arcebispo San Clemente[iii] y el Premio Cultural Leteo.[iv]

Sus habituales reflexiones sobre la belleza, la religión, el poder, su relación con la comida, la identidad, el intercambio de papeles o su manía de creerse dios, han hecho que la prosa cruel, perversa, de un terror psicológico y cargada de humor negro de Amélie Nothomb, estén actualmente renovando las letras europeas y convirtiéndola en una de las autoras de lengua francesa más populares y de mayor proyección internacional.


[i] Otorgado por su novela Estupor y temblores, que obtuvo un éxito impresionante en Francia y el resto de Europa.

[ii] Otorgado por primera vez por los lectores internautas.

[iii] Premio Arcebispo Juan de San Clemente, por su novela Metafísica de los tubos.

[iv] En 2006 se le otorgó por el conjunto de su obra, representativa según el jurado, de la mejor literatura de nuestros días.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
 
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Revista “Desde el Sótano” Diciembre 2007

“El lector de Bagdad” de Jabbar Yassin Hussin

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Ante la negativa de los Estados Unidos y sus aliados, de no invadir Irak en el 2003, el país árabe ha sido reducido a más escombros de los que ya existían, y como siempre, los mayormente afectados resultan ser los habitantes de aquella nación, aislados por ideologías e intereses muy contrarios a los dos gobiernos involucrados (el local y el extranjero).

Producto de las imágenes y noticias que recibimos de Medio Oriente durante la invasión norteamericana para derrocar el régimen de Saddam Hussein, fuimos convertidos en simples teleespectadores de una imagen recurrente y repetida a la millonésima potencia, que nos daba la sensación de estar contemplando un simple video juego: el lanzamiento de proyectiles sobre un sector de Bagdad.

Algunas de las primeras y más grandes civilizaciones de la antigüedad se desarrollaron en el territorio que hoy conocemos como Irak. En la actualidad, su población vive en la miseria a causa de dos guerras y de un estricto embargo económico internacional. Las sanciones impuestas a Irak por el Consejo de Seguridad dela ONU, han tenido un efecto devastador: han aumentado el desempleo, han provocado la desnutrición de gran parte de la población, han incrementado la mortalidad (norteamericana e iraquí, con la actual guerra de guerrillas) y han dado lugar a la corrupción generalizada.

Estudiantes, trabajadores, ancianos, niños, profesionistas, artistas, hombres y mujeres, se ven en la necesidad de salir de Irak en busca de la dignidad humana, dejando atrás de ellos a familiares, amigos y la tierra que albergó la civilización más antigua del mundo. La salida no es fácil –entiéndase exilio–, al igual que el acceso al país musulmán.

El régimen de Hussein presionó en todos los sectores iraquíes; tomando sólo un ejemplo hallamos que un joven periodista, nacido en Bagdad, tuvo que decidirse por el exilio, resultado de las constantes amenazas de muerte recibidas en su contra.

Jabbar Yassin Hussin (1954), aquel joven exiliado, encontró en la escritura “la nostalgia por lo perdido”, lo perdido por Yassin Hussin, lo perdido por Irak, lo perdido por la humanidad, lo perdido por cada uno de nosotros cada día, en cada guerra, en busca de lo que llamamos libertad y que para otros significa humillación.

Actualmente vive en una pequeña casa de campo en Francia, cerca deLa Rochelle, donde se dedica a la jardinería y, en una fina lengua árabe, escribe cuentos para niños, relatos breves, notas periodísticas, memorias, novelas y poemas. Sus libros han sido traducidos a varios idiomas.

Desde mediados del cuarto milenio a.C., la historia registra los primeros vestigios de nuestra civilización provenientes de los sumerios, que habitaron la cuenca de los ríos Tigris y Éufrates, en el territorio que hoy forma parte de Irak. Este pueblo creó la escritura cuneiforme, llamada así, porque sus signos tienen forma de cuña (a los primeros descubridores les recordaron huellas de pájaros que hubieran corrido sobre arena mojada). Después de los sumerios, quienes lograron la supremacía de Mesopotamia fueron los acadios de origen semita, más tarde llegaron los babilonios con su imperio y finalmente los asirios. La matanza, la destrucción y el saqueo, han sido la constante en este reducidísimo terruño del planeta hasta nuestros días.

El lector de Bagdad, de Jabbar Yassin Hussin, es un conjunto de cuentos fantásticos de un escritor árabe, que se confunde con el árabe más argentino que ha escrito en lengua castellana: Jorge Luis Borges.[1] Y es que al igual que el argentino, el escritor iraquí nos regala un texto donde el libro, la palabra, la escritura, el lenguaje, el signo, son multisensoriales y multidimensionales; el relato que da nombre al libro –El lector de Bagdad– es el hermano árabe del cuento El libro de arena de Borges: la infinita biblioteca que alberga libros infinitos.

En la ficción de Yassin Hussin, se nos relata la realidad reciente de Irak sólo que con otros actores y en otro tiempo. Todo comienza con el sueño premonitorio de un joven cuando éste llega a una estrecha habitación que alberga millares de libros en blanco. El guardián de esta biblioteca es un anciano, él le explica al muchacho que estos libros <<contienen multitud de detalles desconocidos sobre los acontecimientos que acabaron con este imperio y lo llevaron hasta su trágica y definitiva caída… la eterna repetición: igual que en Roma, en Bagdad o en la civilización actual. La historia es la desgracia de la humanidad, de la cual ésta no se librará sino con su extinción. Por eso estos libros carecen de palabras. ¿Para qué hacer referencia a lo que se repetirá continuamente hasta el final del género humano?>>.

Libros en blanco que son <<una gota de nuestra desgracia, de la desgracia de los hombres. Te bastará leer uno atentamente para sentirte abrumado el resto de tu vida…>>, le dice el viejo al chico. A continuación, le pregunta si conoce el cuento de las hormigas que tuvo lugar en un silo de trigo, el joven le menciona si es el del rey que quiso escuchar el relato interminable, <<Sí, -dice el anciano- ese  cuento es la misma Historia (la nuestra y la del resto de la humanidad en la actualidad). Como le ocurrió a aquel rey, amante de los largos relatos, nosotros también acabamos gritando de angustia>>.[2] Los libros en esta singular biblioteca no contienen palabras, y el bibliotecario es el único que los puede leer, sin embargo él nos enseña que un libro <<aunque no tiene palabras pesa mucho. ¿Te imaginas lo que pesaría si las tuviera?>>[3]

Hace cuatro años ya, que “fuimos convertidos en teleespectadores de una imagen recurrente la cual se repetía a la millonésima potencia”; día tras día los medios de comunicación dan cuenta de la desgracia humana alrededor del mundo sólo con imágenes, aunque éstas <<no contienen palabras, deberían pesar mucho>> para llevarnos a la reflexión y que actuemos por nuestro propio bien. En este mismo sentido el escritor húngaro Imre Kertész dice: no hay que ser víctima destripada de la guerra de los Balcanes ni somalí afectado por la hambruna para que el grito de dolor del mundo alcance a la persona y para que reconozcamos en él nuestra propia voz.[4]

Yo, al igual que Jabbar Yassin Hussin, creo que las manifestaciones bélicas del pasado y el presente continuo, deberán ayudarnos para que reconozcamos nuestras limitantes culturales y poder definir mejor nuestro futuro. No esperemos a que llegue “El Tirano” y seque “el árbol de la vida”.[5]


[1] Sus diversos cuentos donde la Cábala y el simbolismo árabe son una constante, han hecho que los estudiosos del mundo Borgesiano lo sitúen metafóricamente como “un escritor árabe nacido en Argentina”.

[2] Yassin Hussin hace referencia a los cuentos transmitidos de generación en generación de forma verbal en Oriente, como lo podrían ser Las mil y una noches. El énfasis es del autor.

[3] Revisar la obra sobre semiótica de Umberto Eco.

[4] Imre Kertész, En Un instante de silencio en el paredón, Barcelona, España, Editorial Herder, 1999.

[5] Referencia a Kishkânû, segundo cuento de El lector de Bagdad.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
 
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Revista “Molino de Letras” septiembre-octubre de 2008.

Elfriede Jelinek, controvertida escritora de obras satíricas

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Días previos de que se diera a conocer el nombre del galardonado con el Premio Nobel de Literatura 2005, se suscitó la renuncia del crítico Knut Ahnlund, como miembro de la Academia Sueca (encargada de dar el fallo para dicha distinción), quejándose de la elección hecha en el 2004.

La noticia de inmediato corrió como pólvora encendida alrededor del mundo, periódicos, revistas, noticieros de televisión y radio, portales en Internet y en la comunidad intelectual, el caso ocupó los primeros planos.

Fraude, corrupción, intereses políticos, rodearon ala Fundación Nobel, por encima del galardonado anual. El Sr. Ahnlund alegó, que la escritora Jelinek (Premio Nobel de Literatura 2004) era inmerecedora de tal reconocimiento, ya que, “no sólo ha causado un daño irreparable a todas las fuerzas progresistas, sino que ha confundido la visión general de la literatura como arte” y su obra la considera como “una masa de textos sin el menor rastro de estructura artística”.

La verdad, es que la escritora austriaca ha sido incómoda para los partidos políticos de extrema derecha en Europa Occidental, causando controversia con sus novelas, poemas y obras de teatro. En su país, le han dedicado auténticas campañas difamatorias; el Partido Liberal (FPÖ), liderado por el xenófobo Jörg Haider, adquirió desde 1995 un gran protagonismo, a partir de esa fecha, las calles de Austria fueron invadidas literalmente, con enormes carteles publicitarios y, un eslogan que rezaba de la siguiente manera: “¿Ama usted a Jelinek o prefiere el arte y la cultura?”

Elfriede Jelinek, (Viena, 1946), se considera una autora en pie de lucha contra la injusticia, una hacedora de política, que, junto con otros escritores se suma a un boicot hacia su propia nación y una feminista radical creadora de un lenguaje personal que utiliza como arma estética contra: “la exclusión, los abusos del poder o el peso social que aplasta y destruye”.

Ella opina, que la actual política, así como su país, “están construidos sobre cadáveres”, ya que no perdona ni olvida los horrores del nacionalsocialismo y, menos, a los extremistas contemporáneos como el ex secretario general dela ONU, Kart Waldheim, que tras ser elegido presidente de Austria en 1986, se vio en medio de una gran controversia por su pasado nazi.

Para muchos líderes austriacos, escritores actuales que continúan con la tradición satírica como Thomas Bernhard, Peter Handke y, claro está, Elfriede Jelinek, son considerados irritantes, fastidiosos y muy molestos, en especial esta última, que es acusada de “pornógrafa” y “traidora a la patria”, mientras ella les denuncia de “tener miedo a la verdad”.

Con estas referencias, podemos valorar mejor la obra de Elfriede Jelinek y sopesarla con lo que dice el académico Knut Ahnlund, sobre supuestas presiones para otorgar a la escritora el Premio Nobel 2004.

En efecto, existieron las “presiones”, ya sea para que los miembros de la Academia Sueca votaran por la obra de la austriaca, sin merecerlo, o presiones sobre nuestro amigo Knut Ahnlund, para que un año después diera a conocer su “supuesta postura”, con una sola finalidad: desprestigiar a Elfriede Jelinek y de paso poner en entre dicho ala Fundación Nobel. Este desafortunado suceso, no ayudó en nada a ninguna de las partes involucradas (Academia Sueca, Elfriede Jelinek o Knut Ahnlund).

De origen checo “semijudio” por línea paterna, de quien aprendió el valor de la palabra y de madre católica practicante –perteneciente a la alta burguesía austriaca–, quien le inculcó la formación musical; Jelinek, destaca por su cruda escritura y el reto lingüístico e intelectual que su lectura supone. Con la publicación de su primer libro, obtuvo un gran éxito literario en Alemania: La pianista, una historia con carga autobiográfica muy marcada.

Tal vez la novela que pondría en sospecha la calidad artística de la Nobel en Hispanoamérica es la versión castellana de Deseo (Lust, 1989), en la que los editores nos la venden comparándola <<con Historia del ojo, de Georges Bataille, por la crudeza de su prosa>>. Luego de leer la versión castellana de Deseo, no se encuentra lugar a dicha comparación, quedándonos por mucho con Historia del ojo. Sin embargo, múltiples críticos europeos señalan la calidad literaria de esta novela, principalmente los de idioma alemán, que es en el que originalmente se redactó la obra.

Citando un ejemplo de la Deutsches Allgemeines Sonntagsblatt[i] dice: <<la soberana multidimensionalidad de su lenguaje, que no se deja encasillar en ninguno de los discursos dominantes, le brinda la posibilidad de realizar lo que ningún estudio  sobre el sexo sabe o se propone resolver: la liberación de los mecanismos del poder que en Deseo se denuncian a través de una verdadera obra de arte>>.

En su idioma original la consideran <<una verdadera obra de arte>>, ¿qué sucedió en la versión castellana? ¿Qué sucedió en la versión castellana de Deseo? Lo que sucede con muchos títulos de escritores que alcanzan prestigiosos premios como el Nobel de literatura: ser traducidos en versiones relámpago que demeritan las obras y desprecian a los lectores, con el objetivo de alcanzar altas ventas rápidamente.

Sin embargo, la lectura de Los excluidos nos deja ver su radical y provocadora escritura, ya que la versión castellana de esta novela data de 1992; Deseo se tradujo durante los meses que Elfriede Jelinek se mantuvo firme para ganar el Nobel, de ahí, los desatinos en el lenguaje impreso. La pianista goza, de igual forma que Los amantes, de una traducción serena y apegada al original.

Así que, una segunda lectura detallada de Deseo, deja entrever “las hipocresías de la sociedad contemporánea y su sexualidad enfermiza”, y el reto lingüístico e intelectual que ella representa.

Elfriede Jelinek, una escritora que posee la calidad artística de las grandes intelectuales de nuestro tiempo, por sobre cualquier entre dicho referente a ella.

Sin miedo a equivocarme, la más célebre y criticada de su generación, que responde artísticamente con el disgusto y el odio literarios en un estilo crudo, único y feroz.


[i] Revista alemana de periodismo de fondo.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
 
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Por esto y más, la importancia de compartir con Wilde

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Surgió entre los límites de la transgresión y el encanto. Su inspiración fue más allá de toda imaginación creando un mundo novedoso, quimérico y provocador.

¿Provocador?, porque escandalizó a toda una sociedad, la sociedad victoriana, adoptando frecuentemente a ojos de ésta una figura antisocial y antimoral. Las apariencias, los buenos modales en público y el recato, era lo que imperaba en la burguesía europea a la que Oscar Wilde desnudaba en sus relatos y obras de teatro; como en su afamada obra “La importancia de llamarse Ernesto”, en la que plasmó de manera magistral el valor dado a un Nombre, Título o Posición Social más que la esencia humana al final del siglo XIX. Es por su prosa provocadora que adquiere una postura antidemocrática y antisocialista.

¿Quimérico?, porque nos brindó relatos fantásticos erigido como representante de la novela decadente. Tiene la certeza de unir la fuerte tradición del realismo y el naturalismo, sin faltarle los toques esteticistas ni dejar de lado el mundo fabuloso del simbolismo que dio como resultado: “El retrato de Dorian Gray”, título de su única novela.

¿Novedoso?, por tener una sensibilidad deslumbrante que ha enamorado a millones de lectores y esto a más de un siglo de su muerte. Su creación literaria tiene eso que a toda obra de arte se le exige: perdurar a través de los años.

Así es, para todo buen lector que decida tomar entre sus manos un libro del irlandés Wilde, podrá apreciar frente a sus ojos las escenas, argumentos y diálogos mejor logrados en el arte de la estética. Oscar Fingal O’Flahertie Wills Wilde, nombre verdadero del artista, tenía una manera inocente de escribir, ¿por qué digo esto? Basta recorrer las decenas de cuentos que nos legó: El príncipe feliz, El ruiseñor y la rosa, La casa de las granadas, El crimen de lord Arthur Saville, sólo por mencionar unos pocos.

De manera breve y contundente nos deja mirar, como por la rendija de una puerta, su intimidad (no me refiero al plano “íntimo y sexual” que viene a la mente), me refiero al de su corazón, al del verdadero Oscar Wilde que veía en la naturaleza y en la sencillez de las palabras su más vivo reflejo. Su vasta producción de cuentos y relatos breves tenían un único objetivo: sus hijos. Ellos, en complicidad con el arte y la estética nos brindaron al Oscar Wilde más inocente y a la vez, más perturbador.

Pero todo buen artista tiene un lado oscuro, seductor y perverso, Wilde no es la excepción. Nos convidó de su crítica a esa rancia clase media de la Inglaterra victoriana que fue llevada a la indignación por el genio, derivando que se le acusara de sodomía, si bien no era para aplaudir dicho comportamiento tampoco lo era para despreciar y arruinar al creador, que vio pasar sus últimos días empobrecido en una provincia francesa.

Sus comedias teatrales se caracterizan por la habilidad de sus argumentos que están finamente entretejidos, en este grupo además de La importancia de llamarse Ernesto, citado líneas arriba, tenemos: El abanico de lady Windermere, Una mujer sin importancia, Un marido ideal y este espacio no me alcanza para enumerar todas.

Sin duda un hombre que exploró el universo de las letras con cuentos, relatos, obras de teatro y una novela. Acérquese a la obra wildeniana, y sentirá el placer de la buena comida recorriendo su cuerpo hasta dejarlo satisfecho.

Hombre inocente y perverso. ¿Su vida?, plagada de excesos. ¿El arte?, el mayor de ellos. Por esto y más, la importancia y buen gusto de leer un libro de Oscar Wilde.

Este artículo fue publicado en:

http://www.lajornadaguerrero.com.mx/2010/10/30/index.php?section=opinion&article=007a1soc

http://efektotv.com/noticia/4845-por-esto-y-mas-la-importancia-de-compartir-con-oscar-wilde.html

Asimismo en la revista bimestral “Molino de Letras” de septiembre-octubre de 2007.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com