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Hay que profundizar en las democracias, pero no en la institucionalidad: Mario Campaña [AUDIO]

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¡Una sociedad de señores!
Así lo pretende al menos el gran eco de la humanidad doliente y el progreso inexorable. Y, en efecto, el nuevo orden nos iguala: todos, desde el primer gorila hasta el último mono, somos hoy ciudadanos asimilados en derechos. Perduran, cierto, amargas injusticias y atropellos, pero en la esfera política nadie es más que nadie porque la razón legal limita el ejercicio del poder y el árbitro es poderoso. Al fin y al cabo, el príncipe y el mendigo votan en la misma urna.

No obstante, más allá del código o el voto, con frecuencia el rumor del pasado se hace presente como estruendo, y muchos próceres nuevos (y otros tantos advenedizos que aspiran a serlo) alzan la voz sin decoro para reclamar la distinción que por sus méritos y alcurnias les pertenece. Para ellos, el dinero, el mando, la fama, el éxito y el talento no son meras contingencias hijas de la fortuna, sino virtudes propias del señorío. Y si esto es así, la lógica circular conduce a una conclusión feroz: la pobreza, el fracaso, la derrota, la impotencia y la pereza, incluso la noble modestia, son vicios propios de la chusma. A nuevo señor, vasallo nuevo.

Las categorías sociales se transmutan en veredictos morales, la cultura (o el credo) legitima una vez más el privilegio y la antigua dialéctica del amo y el esclavo vuelve por donde solía. Quizá, como afirma Mario Campaña, los amos «nunca se fueron». Una sociedad de señores abre una indagación necesaria y un debate inexcusable sobre la auténtica naturaleza de nuestras democracias.
Un poderoso ensayo sobre la pervivencia de los valores aristocráticos en las democracias occidentales.

“El tambor de hojalata”: novela emblemática de Günter Grass

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Considerado uno de los grandes intelectuales de nuestro tiempo y galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1999, Günter Grass (Danzig, 1927) expone en su libro más celebre El tambor de hojalata (1959), un ejercicio de desmitificación acerca de los crímenes alemanes en la primera mitad del siglo XX.

Oscar Matzerath, el protagonista, nos narra su intrincada historia en la época de una Alemania convulsa. Este misterioso joven se encuentra recluido en una clínica para enfermos mentales desde donde relata las memorias de su vida, al tiempo que golpea su tambor de hojalata, cansando a quienes lo rodean por tanto tocar. La crónica parte de un flashback en el que el joven Matzerath ocupa el papel de narrador omnisciente y omnipresente; la primer característica lo acompañara durante sus primeras tres décadas de existencia.

Junto a él, está el enfermero del hospital encargado de Matzerath, el silencioso Bruno, que hace las veces de amigo y que acompañará al alucinante Oscar a fungir como testigo de un mundo desquiciado decidido a expulsar a las mentes sensatas.

Una estilográfica, quinientas hojas de “papel virgen” y todo el tiempo necesario, ocupará nuestro protagonista para desdeñar cada tabú de la sociedad que contempla con excelente iluminación desde su aislamiento, donde <<se entrega al lúcido vértigo, a la delirante inteligencia oculta tras su apariencia infantil>>.

Nuestro héroe, por decisión propia –si es que así se puede decir–, sufre un accidente en su tercer aniversario y con esto devino, el mayor rechazo propinado por un niño hacia sus progenitores y a la sociedad que habita: detener su crecimiento, culpar de su condición al que se piensa su padre y hacer creer a todos que razona y actúa como un chico de tres años.

Como lectores, contemplado desde el umbral, este universo es desquiciante; adentrándonos en él, se vincula el desamparo a lo grotesco propinado por el misterioso ritual de una criatura ácida sujetada a su tambor de esmalte rojo y blanco. Un demiurgo venido en la noche para divertir y asustar a mucha gente.

Oscar Matzerath entrecruza las fronteras de lo real y lo fantástico en un mundo donde prevalecen los dobles discursos, los engaños y los asesinatos. Una novela bergante en la que Grass redacta de forma picante y exagerada sus experiencias durante la consolidación del nazismo anterior a 1939, así como de los años de la guerra y la posguerra.

Esta obra colocó al novelista, poeta, escultor, músico, dibujante y dramaturgo alemán entre las voces más destacadas de su generación. Sus firmes convicciones morales y socialistas sustentan la fantasía de este volumen.

Günter Grass ha llegado a abordar otros temas, sin embargo es uno el que le desvela, el que le obsesiona, el que le da razón para escribir, el que inunda las millones de hojas escritas por su mano: el holocausto, el acontecimiento central de Europa y también del mundo en el siglo XX. La sombra nazi (fría y alargada) proyectada por más de seis décadas sobre el actual pueblo teutón y sus hijos, ha encontrado una de las mejores superficies en la cual descansar. Toda su narrativa está articulada, ciertamente, en torno al nacionalsocialismo y, la posición política y la ideología socialdemócrata que comparte Grass.

Como buen alemán comprometido con su pueblo, pretende reforzar los ideales universales que quedaron manchados por la sangre de la cruda verdad, la violencia y la destructividad. La indignación causada nos lleva a la reflexión, tal vez sea sólo un sentimiento artificial que sirve para quitar el sabor original, mucho más requemante, de aquel momento. Mas el arte –léase literatura- no es para condenar a las personas, sino para recrear el momento y obtener nuestras propias conclusiones.

El tambor de hojalata, conmovedora novela que es también un fino análisis de la realidad y otra llamada de alerta realizada con poesía, terror, erotismo, blasfemia, advenimiento. Oscar Matzerath encerrado en una habitación por un crimen que no cometió; pero dispuesto a la redención y rendido a la reconciliación con el exterior. Definitivamente, literatura de advertencia.

Este artículo fue publicado en:

 http://www.lajornadaguerrero.com.mx/2011/04/15/index.php?section=opinion&article=006a1soc

Además se ha publicado en la revista bimestral “Molino de Letras” de Julio-Agosto de 2007.

Revista “Desde El Sótano” de librerías El Sótano, Julio-Agosto 2007.
 
http://efektonoticias.com/noticias/internacional/el-tambor-de-hojalata-novela-emblematica-de-gunter-grass
 
Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
@plumavertical

“¿Cuánta verdad necesita el hombre?”, ensayo filosófico que explora un mundo escindido

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El hombre –dentro de la sociedad– ha realizado grandes obras literarias en las que se nos exponen muy variados temas. Nos encontramos con textos y artículos que van desde las enfermedades y pobreza que prevalecen sobre la faz de la Tierra, hasta los grandes descubrimientos científicos y tecnológicos que realiza día con día el ser humano; de cómo el hombre descubre nuevas civilizaciones milenarias en territorios inhóspitos, hasta su desesperado intento por la conquista del universo; de toda una gran recopilación de datos y conocimientos acumulados a lo largo de la historia, a los millares de biografías y autobiografías que se han escrito sobre los personajes más destacados de la misma.

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En la naturaleza humana está impregnada la búsqueda de conocimiento, de verdad, y el saber dentro del saber mismo, pero a la vez, tanta complejidad deja exhausto al hombre y varado en medio de una tempestad en la que es más fácil sentir miedo que esperanza, buscando  la llave que conceda el acceso al mundo que nos confiera la libertad.

En este marco, el hombre por el simple hecho de ser, ha nacido con una pérdida, con una escisión en el alma, y de la naturaleza, por ende debe asumir esa condición a fin de establecer la armonía entre uno mismo y el mundo afirma Rüdiger Safranski (Alemania, 1945), y por ello explora mediante el pensamiento filosófico el mundo “verdadero” mediante el mundo “aparente” en un magistral ensayo de más de 200 páginas intitulado ¿Cuánta verdad necesita el hombre? (Tusquets Editores).

Safranski echa mano de los pensamientos de Rousseau, Kleist y Nietzsche, a modo de parte aguas para desarrollar su ensayo, explorando la necesidad humana de crear arte y cultura con la finalidad de que el hombre se reconcilie con su ser y con sus semejantes.

Rüdiger Safranski, filósofo y ensayista alemán de gran calibre que ha sido traducido a más de diecisiete idiomas, que junto a Peter Sloterdij, modera desde 2002 un popular programa de televisión llamado “Das Philosophische Quartett”, asimismo ha sido galardonado con numerosos premios y distinciones como el Friedrich Märker (1995), el Ernst Robert Curtius (1998) y el Friedrich Nietzsche en 2000.

¿Cuánta verdad necesita el hombre?, un ensayo filosófico que transita con fuerza las motivaciones del ser humano, explora la necesidad de conocimiento en nuestra sociedad y nos ofrece conjeturas sobre un mundo escindido que a través del conocimiento se busca la remisión del “Yo” y la sobra penetrante del “Otro”.

Un libro que sin lugar a dudas vale la pena leer y mantener en nuestra biblioteca personal.

Jorge Iván Garduño
@plumavertical
 

Este texto ha sido publicado en:

 
http://efektonoticias.com/cultura/%E2%80%9Ccuanta-verdad-necesita-el-hombre%E2%80%9D-ensayo-filosofico-que-explora-un-mundo-escindido

Fatua locura

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De nueva cuenta

me secuestra esa sensación

entre los límites de abandono y locura

Cae un gran peso en mis hombros

mi rostro se ciñe con sus mejores galas

mas mi alma no está en esta realidad

Los cuerpos sinónimos al mío

pasan a mi lado sin siquiera inquietarse

cuerpos abandonados al hastío

Al pasar mi vista en ellos

veo en sus ojos toda una vida

pero ésta ya no los llena

Mis manos

son semejantes a las suyas

envueltas en papel carne

Ropas multicolores

trozos de tela

cubren estos cuerpos afines

Adornos

vanidades

o simples necesidades

Nuestras ambiciones

¿a dónde nos conducen?

¿A dónde nos dirigen?

Levanto la mirada.

La naturaleza se encarga de hacernos iguales

nuestra naturaleza nos hace desiguales

Bajo la mirada.

Inventamos límites entre símiles

y muros derrumbamos ante antónimos

¿Cómo no caer en el absurdo de este mundo?

¿Cómo saber si uno cruza la frontera?

¿Cómo no ver cenizas al final de los días?

Anda

calla

levántate

Sigue caminando por estas calles

en tanto que pasa escóndete un momento

verás los despojos que dejan los perros.

060606

EN LA CRISIS DEL INDIVIDUO

Jorge Iván Garduño
@plumavertical

Celaje

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Neblina…

…que cubre mi mundo sobre el que me encuentro parado,

solo,

en un fragmento de arena,

hormigas,

piedras.

El viento suave y frío comienza a disipar la bruma espesa.

Mover el cuerpo no puedo

siento como él forma parte de una inconexa naturaleza,

del mundo intangible que se manifiesta.

Que se hace presente a través de mis sentidos.

Este universo me aprisiona,

me asfixia,

no me permite mover…

…y eres tú

lo que le da sentido a mi materia.

Domingo 21

Jorge Iván Garduño
@plumavertical

Sociedad herida

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Indagando por los rincones de mi mente,

Voy descubriendo resplandores de lucidez,

Una lucidez aterradora,

avasallante,

Que pretende subyugar mi mente y mi cuerpo

A un mundo estridente.

 

De pronto te das cuenta de lo infinitesimal del espacio,

De la nada que se vuelve la materia,

Del vacío que va creando el ser humano de su vida;

¡para!,

¡detente!,

¡no sigas!

Se me aturde la cabeza de tanta vaguedad.

 

El despertar a la llamada realidad,

Nos vuelve conscientes de lo absurdo,

Tonto y estúpido que es la materia vuelta sociedad

Y que algunos llaman

capitalismo,

socialismo,

neoliberalismo,

O nombre parecido sólo para saciar su sed de poder, y

anarquismo.

 

A Juan de la Selva

Jorge Iván Garduño
@plumavertical

La prosa poética de Gao Xingjian

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La década de 1960 se caracterizó por ser un periodo marcado por los movimientos sociales en diversos lugares del planeta, encabezados por jóvenes idealistas, en su mayoría, muchachos universitarios que en búsqueda de la libre expresión y de crítica al Estado, protagonizaron sucesos históricos recordados por la violencia utilizada por los diversos gobiernos para hacer acallar esas voces.

En México, Francia o China, los años del ’60 nunca quedarán en el olvido, primordialmente por la forma en que gobiernos silenciaron las protestas o inconformidades de sectores amplios de la población y el fondo fue sólo un pretexto para mostrar el rostro de la intolerancia y la ausencia del diálogo. En muy pocos casos fondo y forma responden a un mismo sentido de vida.

Centrándonos únicamente en China, en junio de 1966 surge un movimiento dirigido por Mao Tse-tung conocido comola RevoluciónCultural(1966-1976) que emprendió su andadura bajo el impulso y la protección de los jóvenes <<guardias rojos>>, y que buscaba purgar en aquella nación todos los rastros del Capitalismo y del elitismo a través de un programa que pretendía industrializar y modernizar el país a pasos agigantados.

En 1949 Mao tomó el poder y establecióla RepúblicaPopularChina, desmantelando la compleja estructura gubernamental que se había desarrollado después dela RevoluciónChinaocurrida ese mismo año, también purgó el gobierno de elementos moderados y humilló a intelectuales y funcionarios públicos, enviándolos a trabajar a los campos; el sueño de Mao: “El gran salto hacia adelante”, no tuvo mucho éxito en algunos sectores, ya que se volvió una guerra ideológica y propagandística, la Gran Revolución Cultural se tiñó en numerosas ocasiones de sangre con actos y manifestaciones de violencia a cargo de sus adictos.

Gao Xingjian (Jangsu, 1940), es uno de esos artistas totales que ya no escriben con frecuencia en Occidente y que se vio enfrentado ala Chinade Mao, vivió muy de cerca el colapso que sufrió su país, el cual fue zarandeado, de un extremo a otro, por una ola de hipercriticismo contra todo lo establecido, conforme deseaba Tse-tung y experimentó la presencia del ejército en las calles de Pekín que acabó convirtiéndose en una verdadera masacre, y en el inicio de una dura represión en toda la nación.

De ahí parte la escritura de Gao Xingjian, del alma, de esa represión ocurrida en su país y que la catapulta en cada ser humano, en esa necesidad del <<yo>>, <<tú>> y <<él>>, esa triple encarnación en que nos podemos convertir y que al mismo tiempo buscamos.

La GranRevoluciónCultural es recordada como una época de pesadillas, una realidad excepcionalmente amarga, donde el pensamiento, la imaginación, el diálogo y la reflexión estaban prohibidos a todos los niveles. <<La realidad era cruda, y todavía lo era más la política dentro de esa realidad>>.

Toda persona instruida intelectualmente era reprimida por el sistema de Mao Tse-tung y debía ser enviada a los campos de cultivo, en donde les enseñaban a no pensar, no cuestionar; quienes vivieron este periodo han hecho del pensamiento una forma de vida y del raciocinio una dicha de gran valía.

Gao Xingjian es un chino exiliado en París, que recibió el Nobel de Literatura en 2000 y que escribe con todo detalle y sin tapujos sobre la debilidad de la naturaleza humana y el temor interior que sienten las personas bajo la opresión política; así lo demuestran sus dos novelas más importantes: El libro de un hombre solo y La Montaña del Alma. Libros que hablan desde el interior de Xingjian, con hondura de belleza y simplicidad, que hacen de cada párrafo un poema trágico de la vida; <<muchos de los capítulos de su obra son realmente prosas poéticas filosóficas llenas de una comprensión completa de la vida>>.[i]

En el exilio, la única tabla de salvación para Gao es la creación literaria o artística. Pero no por ello aboga por una “literatura pura”, por una literatura confinada en su torre de marfil, ajena del todo a la sociedad, muy al contrario, entiende la creación literaria como una suerte de desafío que el individuo lanza a la sociedad para poder sobrevivir, lejos de ser malo para él, el exilio en Occidente, le ha proporcionado nuevas referencias que le han servido para librarse de la nostalgia.

Gao Xingjian, el novelista, poeta, dramaturgo, director de teatro y pintor que la Revolución Cultural china nos “legó”, quien busca en su prosa la fluidez de ideas; quien aun en las frases de estructura complicada se esfuerza por dar primacía al oído para transmitir la sensación de la lengua, para evitar que el lector tenga por fuerza que buscar la explicación de cada palabra –esto para quienes gustan del análisis­–.

El libro de un hombre solo, es un texto que nos invita al diálogo interior, a la lectura en voz alta, ejercitando el recuerdo y la realidad, la historia y la existencia, la conciencia y la escritura.

La Montaña del Alma, una novela en que los pronombres personales suplantan a los personajes, las impresiones psicológicas hacen las veces de la trama y los cambios de ánimo regulan el estilo; un texto formado por historias involuntariamente fabricadas, creada a partir de unos escritos a modo de apuntes de viaje que más bien se asemejan a un soliloquio.

En el decenio de 1960, todos los ciudadanos chinos tenían que llevar un ejemplar de las Citas del presidente Mao, conocidas como el Pequeño Libro Rojo. Se publicaron ochocientos millones de ejemplares. En el decenio de 1960, Gao Xingjian comenzó su crítica intelectual en contra dela China Comunista. Hoy día, ha publicado catorce obras de teatro, seis ensayos sobre arte, cinco novelas y fue nombrado Caballero dela Orden dela Legión de Honor por el presidente dela República Francesa.

<<He hecho de la creación literaria un modo de salvación o, mejor dicho, es mi modo de vivir. Escribo para mí mismo; no pretendo contentar a los demás ni transformar el mundo o al prójimo pues ni siquiera puedo transformarme a mí mismo. Lo importante es que hablo, escribo y nada más[ii]>>, sentencia Gao Xingjian.


[i] Liu Zaifu, del epílogo de El libro de un hombre solo.

[ii] Cita de Gao Xingjian.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
 
 

Frankenstein: la desgracia humana

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Cuando recién ingresé a la universidad a estudiar Ciencias de la Comunicación y Periodismo, una de las primeras novelas que debí leer y analizar fue de esas narraciones catalogadas de “terror”: Frankenstein o el moderno Prometeo.

Hasta esa fecha, yo como la mayoría de los lectores y no lectores, suponía que en este libro me toparía con uno de los monstruos más crueles y sanguinarios que nos ha dado la literatura… al final del relato me di cuenta que ésta no es una historia de terror.

La anécdota, que envuelve a esta excepcional novela, cuenta que un grupo de amigos[i] se encerraron un par de semanas en una villa en Ginebra, Suiza, para comentar crónicas sobre fantasmas junto al lago Leman. Debido al mal tiempo, lord Byron propuso que cada uno de los presentes escribiera un relato fantástico para ser expuesto al juicio de los demás; a Mary Shelley (1797-1851) no se le ocurría ninguna idea, nada que escribir.

Fue hasta una noche que recordó las conversaciones de su marido con Byron sobre la cuestión del momento: la naturaleza del principio vital, y la posibilidad de llegar a descubrir dicho principio y conferirlo a la materia inerte. Galvani aseguraba que los músculos de un cuerpo inerte, de un cuerpo sin vida, podían recobrar sus funciones si se les aplicaba descargas eléctricas. Se trataba de la posibilidad de infundir vida a la materia inerte.

Mary Shelley, comenzó a trabajar sobre las teorías de los científicos para escribir una obra que más que provocar el miedo en el lector, debía inducirle a la reflexión sobre la eterna pretensión humana a través de sus prácticas científicas de igualarse a Dios, por ejemplo, la de reanimar un cadáver.

La novela de Frankenstein (Londres, 1818) fue escrita por su autora en un claro estilo gótico tardío, y es considerada como un temprano ejemplo del género de terror; la distorsión que ha sufrido su personaje dentro de la cultura popular es el resultado de las primeras versiones cinematográficas de los Estudios Universal, sin embargo, la criatura creada por el doctor Víctor Frankenstein sólo esconde bondad e inteligencia.

La idea de la que partió Shelley es, la de un hombre que anhela el conocimiento y la sabiduría con la finalidad de “mejorar” la débil e imperfecta naturaleza del ser humano. Ese hombre es el doctor Víctor Frankenstein,[ii] quien considera a los hombres como <<seres incompletos>> y lo único que podría compensar esa carencia es <<el conocimiento de la ciencia>>. Aquí es donde verdaderamente comienza el horror de la novela, el horror de nuestro mundo.

La búsqueda de ese conocimiento y perfección, ha puesto al hombre en una carrera de velocidad máxima y sin freno. La ciencia hoy día, pretende desarrollarse y controlarse hasta el punto de ser capaces de detener el curso de la naturaleza hacia la disolución; en Frankenstein se habla de la posibilidad de alcanzar este deseo, y ello, constituye el centro de su “horror”.

Es así como el científico y filósofo suizo, Frankenstein, inspirado en la filosofía ocultista, desea crear una criatura de apariencia humana y darle vida, ¿con qué finalidad?, ninguna otra que la de la vana satisfacción personal, que aun sabiendo que traerá desgracia a un pueblo entero, continúa con el proyecto hasta su término. <<Y, sin embargo, cuando mi obra estaba ya lista, mi sueño perdía todo atractivo y una repulsión invencible se apoderaba de mí>>.

Esta idea de la reanimación la encontramos en gran parte del terror moderno, por otra parte, “la tentativa de alterar el orden natural caótico en aras de una certidumbre lineal es algo que la sociedad moderna hace continuamente”; esta idea la mantengo desde esa primera lectura que tuve de Frankenstein en la Facultad. Nosotros, en la actualidad, “estamos decididos a forzar la naturaleza hasta en sus últimos reductos y lo hacemos con un ardor apasionado y una constancia inquebrantable; todo porque nuestros ojos permanecen insensibles a los encantos de ella, la naturaleza”.

Metafóricamente, al igual que el doctor Frankenstein, en nuestro diario vivir infundimos vida a objetos inertes a través de electricidad; los medios de comunicación, de transporte y la explotación de los recursos naturales del planeta no serían posibles sin la aplicación de algún tipo de energía, y todo esto tiene a la Tierra al borde de su destrucción.

La criatura creada por el doctor Víctor Frankenstein sólo es de apariencia grotesca, sin embargo el verdadero monstruo es su hacedor; los objetos y medios inventados por el hombre no son los que han sumido a nuestro género en una crisis constante, sino el hombre mismo que es el culpable de la desgracia humana.

Quizá fuera posible fabricar artificialmente  las partes que componen el cuerpo de una criatura humana, ensamblarlas y dotarlas de vida, o mejor aún, a partir de nuestros códigos genéticos “crear” un ser con las características que nosotros deseemos.

Deberíamos de tener la capacidad de reconocer nuestras limitantes tal y como lo hizo en su momento Víctor Frankenstein diciendo: <<jamás creí que la amplitud y complejidad de mi proyecto fueran argumentos válidos para probar la imposibilidad de su consecución>>.

Al final de todo el discurso Frankenstein revalora sus ideales. <<Para aproximarse a la perfección, un hombre debe conservar la calma y la tranquilidad de espíritu sin permitir jamás que ésta se vea turbada por una pasión o un deseo momentáneo. No creo que la búsqueda del saber sea una excepción a la regla. Si el estudio al que uno se consagra puede llegar a destruir su gusto por los placeres sencillos que no pueden ser mixtificados, entonces ese conocimiento es sin duda negativo, es decir, no es conveniente a la naturaleza humana>>.

Mientras continuemos con la fabricación de entornos antinaturales pasando por los intentos de retrasar la muerte, el envejecimiento o de elevarnos a niveles que no nos pertenecen, nuestra sociedad seguirá sumida en el “horror” que plantea Frankenstein. Y ahora sí concluimos que esta novela no es de terror, mas bien es un estudio que <<otorga la posibilidad de adentrarse en las pasiones humanas con más comprensión y autoridad de las que ofrece el simple relato de hechos estrictamente reales>>.


[i] Los amigos allí reunidos eran lord Byron, El médico italiano Polidori, el poeta Percy Bysshe Shelley y Mary Shelley, su compañera.

[ii] De él toma su título la novela. En realidad, la criatura creada por el doctor no se le asigna ningún tipo de nombre, mas que el de “monstruo”.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano. Cursó estudios de Comunicación y Periodismo (UNAM). Colabora para revistas culturales, literarias, páginas web y diarios.
jorgeivangg@hotmail.com
 
 

El Señor de las moscas o la reinvención del conflicto humano

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¿Qué sucedería si de pronto te encontraras en un lugar paradisíaco junto a una docena de personas, y les tocara organizarse para su supervivencia?, o peor aún, si a este lugar paradisíaco, en vez de habitarlo nosotros lo protagonizaran un grupo de niños responsables de marcar las reglas, ¿cuál sería el resultado? La respuesta es simplemente la misma: se reinventarían los mitos, miedos y odios que existen en el mundo que conocemos.

Existe una novela que nos plantea esta circunstancia y el gran acierto de parte de su autor, es que el protagonista es un grupo coral de niños, y no de adultos. ¿Por qué? Porque en el caso segundo, en el que los personajes fueran adultos, el lector sería simplemente un testigo y no ocurriría la liberación que permite la lectura, sus diversas interpretaciones y esa inteligente protesta erigida a mitad del siglo XX; es en el primer caso, el de la precocidad, la que nos convierte en cómplices, en culpables, ¿quién puede matar a un niño? Otro niño. <<El dedo acusador del autor nos señala a todos>>.

Un libro pesimista, sin duda la verdadera Fábula Moral del siglo pasado y, una obra que adquirió la condición de clásico contemporáneo prácticamente desde su publicación en 1954; en la actualidad lectura obligada en muchas escuelas y universidades, me refiero a El Señor de las moscas de William Golding.

La obra narra la historia de una treintena de niños ingleses (de entre seis y doce años) atrapados en una isla desierta cuando su avión es derribado por un aparato enemigo en tiempos dela Segunda GuerraMundial. Ellos, como únicos sobrevivientes, se ven forzados a organizar su existencia; no hay ningún adulto, no hay ninguna ley adulta, todo cuanto ven les pertenece, pueden hacer lo que les venga en gana –diría alguien–; nadie se los puede prohibir.

Los chicos comienzan por reinventar una democracia, ya probada en la civilización de sus mayores, que sólo trae desacuerdos, oposición, guerra y más conflictos; nada diferente de la sociedad cuestionada por el caos que no está muy lejos de ahí produciendo ruina, muerte y destrucción.

La guerra por el poder y el dominio, entre el bien y el mal, el orden y el caos, la civilización y el salvajismo, la ley y la anarquía, representados en dos figuras: Ralph, que derrota por muy poco en las votaciones realizadas por los infantes, y por Jack, quien será elegido cabecilla de los cazadores, o rebeldes. ¿Qué ocurre cuando las reglas las impone una autoridad irresponsable?

Esta novela refleja la agresividad criminal como uno de los instintos inherentes al hombre, y a la vez, la violencia ejercida por los niños es producto <<de la educación represiva de una sociedad que se sustenta en el castigo como valor y justicia final de toda ley>>.[i] Ante la falta de reglas, “la desazón del delito” desaparece. Sin responsabilidades, no hay sentido de culpa; sin culpa no hay madurez. La sociedad actual ha crecido y está creciendo sin siquiera sentir remotamente responsabilidad alguna de sus actos del pasado y del presente, una sociedad inmadura, sin sentido de culpa e irresponsable que se dirige a su exterminio.

En la novela, los escolares se encuentran liberados de la autoridad social para dar rienda suelta a sus instintos ocultos, reinventando mitos, miedos y odios; sin pretenderlo, la perfecta imitación a escala de sus mayores: reinventan el origen de la guerra, del conflicto, del odio, de la lucha, de la envidia, del desprecio, de la enemistad, del rencor, de la indiferencia, de la hostilidad, del horror, de la violencia, del asesinato… en fin, del Hombre Moderno.

El Señor de las moscas, un análisis conmovedor del conflicto entre dos impulsos contrapuestos que existen en el interior de todos los seres humanos: el instinto de conseguir la gratificación inmediata de todos los deseos y el impulso de hacerse con la supremacía por medio de la violencia, sacrificando al grupo en beneficio del individuo. En suma, un tratado sobrela Naturaleza Humana, un ejercicio de desmitificación personal.

Golding nos dice que el conflicto está en nosotros mismos y estamos condenados a repetirlo si sólo nos dejamos gobernar por nuestra fuerza interior y razonamiento propio… entonces daremos paso a la decadencia humana. “Si algún hombre se atreviera alguna vez a expresar todo lo que lleva en el corazón, a consignar lo que es realmente experiencia, lo que es verdaderamente su verdad, creo que entonces el mundo se haría añicos, que volaría en pedazos, y ningún dios, ningún accidente, ninguna voluntad podría volver a juntar los trozos, los átomos, los elementos indestructibles que han intervenido en la construcción del mundo.”[ii] Estamos cerca de lograrlo.

En un momento de la narración, los chicos temen a una fiera, (ese miedo a los demás que es el tema mismo de la novela), convencidos que hay un monstruo en la pequeña isla, surgirá la invención del primer mito de su sociedad condenada al exterminio) y cuando uno de ellos, Simón, comprende que la bestia no es una figura externa, sino que existe dentro de cada uno de ellos, es asesinado. Ellos le otorgan forma a la semilla del mal que llevamos dentro. Golding, nos formula la siguiente pregunta: ¿nos dejaremos gobernar por nuestra Naturaleza?

Este texto representa la exploración de los dilemas morales y las reacciones del individuo cuando es sometido a situaciones extremas. La historia queda circunscrita a un pequeño grupo de chicos en una isla, pero es un examen a las cuestiones básicas de la experiencia humana más amplia, que nos debe servir para transformar positivamente nuestro espíritu y poder definir mejor nuestro futuro.

El Señor de las moscas es equiparable con lo que dice Eduardo Galeano en su libro Las venas abiertas de América Latina, con lo que concluyo: <<En tiempos oscuros, tengamos el talento suficiente para aprender a volar en la noche… seamos lo suficientemente sanos como para vomitar las mentiras que nos obligan a tragar cada día; seamos lo suficientemente valientes para tener el coraje de estar solos y lo suficientemente valientes como para arriesgarnos a estar juntos…>>.


[i] Para los estudiosos de la obra de Golding.

[ii] Henry Miller, Trópico de Cáncer. Quien dijo a su manera lo que William Golding plasmo en su obra.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
 
Este texto fue publicado en:
 
Revista “Molino de letras” enero-febrero de 2010.