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Infierno en ABC [Opinión]

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TEXTO PUBLICADO EL 10 DE JUNIO DE 2017

Lo más relevante que ha realizado el gobierno federal en el caso de la Guardería ABC a ocho años, ha sido decretar el 5 de junio como día de luto nacional. Y cuando tomamos en cuenta que ningún funcionario de alto nivel ha respondido sobre el caso en el que murieron 25 niños y 24 niñas, para totalizar 49 decesos, y más de 70 menores lesionados, comprendemos la falta de ineficacia de nuestras autoridades, al dar un paliativo para una tragedia que es urgente atender con la detención de los verdaderos culpables.

Durante estos ocho años, el discurso de políticos ha ido de un: “se investigará, y de haber responsables –sean quiénes sean–  deberán pagar por lo sucedido”, hasta un: “seguirán recibiendo los niños lesionados el apoyo para su atención en el IMSS”.

El caso es que sólo el coraje, empeño y amor de los padres afectados en la Guardería ABC el 5 de junio de 2009 lograron conseguir que el Congreso de la Unión aprobara la Ley General de Prestación de Servicios para la Atención, Cuidado y Desarrollo Integral e Infantil, que es más conocida como la “Ley 5 de junio”, ya que a raíz de este incidente, y a la omisión de las autoridades, que han impulsado: “Movimiento 5 de junio”, de la que toma el nombre por la que se conoce la ley referida, y “Manos Unidas por Nuestros Hijos”.

Durante el proceso en la investigación, ellos han documentado que, hubo violaciones a las garantías individuales de los menores heridos y fallecidos, así lo dictaminó la SCJN, sin embargo y pese a la documentación que existe sobre el ominoso caso, la Corte, hace cuatro años, no consideró que existan culpables.

Por desgracia, el tiempo va diluyendo las responsabilidades que en su momento pudieron haber tenido funcionarios públicos; ahora nos llega el eco sombrío de un recuerdo que fue un compromiso del entonces candidato presidencial Enrique Peña Nieto, durante su visita a Hermosillo, quien ofreció su apoyo a los padres de familia de los menores para esclarecer este caso, lástima que fueron promesas de campaña, y nada más.

Bajo el mismo cielo

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La pequeña cierra los ojos como consecuencia de la falta de oxígeno que se le está impidiendo llegue hacia sus pulmones. Los pupitres de madera que llenan la habitación de paredes blancas adornadas con gráficas del cuerpo humano y mapas territoriales se difuminan ante sus ojos, y sólo alcanza a echarle un final vistazo de reojo al calzado negro de quienes son testigos inertes, mas no silenciosos, de la agresión de la que es objeto.

Casi inconsciente, el último aliento lo utiliza para indicarle a su brazo derecho que tome la mano de su joven agresor y, en lo que sería un intento desesperado, zafarse del bravucón de un tirón… por las risas de sus demás compañeros sabe que su empresa ya es imposible e inútil. Pierde la lucidez no sin antes preguntarse: “¿por qué a mí?”

Por desgracia, este relato que describí en una breve escena es verídico, sucedió en la escuela primaria José María Morelos de Hermosillo, en el norteño estado mexicano de Sonora, pero casos como éste se suceden cada día con mayor frecuencia, ya sea en la Ciudad de México, Yucatán, Jalisco, Tamaulipas, Baja California Sur o Sonora, acontecen dejando de ser ficciones producto de la imaginación de un bucólico escritor, quedando expuestas a la opinión pública al mostrarse en las redes sociales luego de ser grabadas mediante un dispositivo móvil.

Lo alarmante es que este ejemplo puede ser un caso de muchos otros que nunca conoceremos, ni mucho menos deberían de sucederse; en la actualidad lo llaman bullying, una palabra cada vez más habitual en nuestra sociedad, efecto de la intolerancia… y la intolerancia es discriminación, el origen de los grandes males de nuestro mundo, desde Anchorage hasta Tierra del Fuego; de Reikiavik, Islandia, hasta Ciudad del Cabo, Sudáfrica; de Turquía a Japón o Sydney, pasando por Ciudad de México, las noticias en la prensa se ocupan más de estos casos nada alentadores para una sociedad en plena decadencia.

Los seres humanos podemos llegar a ser intolerantes con nuestros semejantes, además de que como adultos somos el ejemplo de los más pequeños del hogar, quienes replicarán lo que ven, oyen y sienten en casa primordialmente, por tal motivo es indiscutible que para inhibir la discriminación se deben implementar políticas públicas enfocadas a cada familia en todos los estratos sociales… lo que significaría sólo el inicio de concientizar a la comunidad.

La discriminación puede iniciarse por nimiedades tales como no aceptar que nuestro prójimo sea del sexo opuesto; por vestir ropa diferente a la nuestra; tener un pensamiento distinto al que consideramos debe ser el adecuado únicamente por ser “el mío”; expresarse con algún acento distinto al de la región donde se vive; no hablar nuestra misma lengua; o que su color de piel no nos agrade; sea migrante; o sencillamente porque comparte creencias religiosas diferentes a las nuestras. Tristemente la discriminación la “practicamos” todos en mayor o menor medida.

La discriminación no es en absoluto el asunto privado de unos cuantos ciudadanos esparcidos por el territorio, sino el acontecimiento definitorio para alcanzar una sana sociedad, por lo que debemos reflexionar a fin de actuar por nuestro propio bien, ya que no hace falta ser una jovencita de sexto año de primaria de Hermosillo, Sonora estrangulada por un compañero de clase, ni ser un adulto de las comunidades indígenas desplazado de su tierra simplemente por no tener dinero ni títulos de propiedad o una mujer embarazada despedida de su trabajo para que el grito de irritación de la humanidad alcance el alma de la persona, a fin de que reconozcamos en ellos nuestra propia voz de dolor e indignación.

Hace unos días se cumplieron 10 años de la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación en nuestro país, promovida tras la alternancia en el poder al principio del siglo XXI, con lo cual se han ganado importantes luchas a favor de grupos vulnerables. Sin embargo, vemos que la cuestión más compleja de erradicar son los estereotipos adquiridos, situación de la que nos damos cuenta cuando hay una expresión inadecuada hacia una persona –como ha sido el caso de esta menor de edad originaria de Jalisco, que por su acento y condición social fue molestada por sus compañeros–, hecho (justificado) por lo que la sociedad se agita, las redes sociales se prenden… pero la situación de las comunidades indígenas que están siendo marginadas y excluidas en la actualidad no parece ser un tema de alarma para esta nación en su conjunto. Es ahí donde hace falta poner los puntos sobre las íes.

Debemos seguir trabajando para eliminar la discriminación en nuestro país, que es la trinchera en la que estamos, pero no olvidemos que las primeras acciones comienzan con nosotros y en nuestros hogares, enseñando la buena convivencia hacia los demás a fin de propiciar la tolerancia y el respeto mutuo, necesarios hoy más que nunca.

Al final de cuentas no debemos olvidar que todos, sin excepción, vivimos bajo el mismo cielo.

Jorge Iván Garduño
@plumavertical
 
Este texto ha sido publicado en:
 
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#JusticiaABC

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Por decreto presidencial el 5 de junio es un día de luto nacional… y eso es lo más relevante que ha realizado el gobierno federal en el caso de la Guardería ABC a cuatro años del incidente en el que murieron 25 niños y 24 niñas, para un total de 49, a los que hay que sumar los más de 70 menores que no alcanzan a comprender cómo fue que sus vidas dieron un giro de 180 grados al sufrir quemaduras y lesiones que los marcan de por vida, física y emocionalmente.

Cuatro años en los que el discurso de políticos y otros funcionarios públicos ha ido de un: “se investigará, y de haber responsables –sean quiénes sean–  deberán pagar por lo sucedido”, hasta un: “seguirán recibiendo los niños lesionados el apoyo para su atención en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS)”.

El caso es que sólo el coraje, empeño y amor de los padres afectados en la Guardería ABC el 5 de junio de 2009 lograron conseguir que el Congreso de la Unión aprobara la Ley General de Prestación de Servicios para la Atención, Cuidado y Desarrollo Integral e Infantil, que es más conocida como la “Ley 5 de junio”, ya que a raíz de este incidente, tras las parsimonia de las autoridades para esclarecer las causas que originaron el incendio y ponerle nombre y apellido a los culpables que autorizaron la operación de este tipo de guarderías en las fatales condiciones que días después se dieron a conocer a la opinión pública, como que las puertas de emergencia se encontraban bloqueadas, y a la omisión a las recomendaciones de protección civil meses antes respecto a las condiciones de las instalaciones, se agruparon en dos organizaciones: “Movimiento 5 de junio”, de la que toma el nombre por la que se conoce la ley referida, y “Manos Unidas por Nuestros Hijos”.

Durante el proceso en la investigación hubo violaciones a las garantías individuales de los menores heridos y fallecidos, así lo dictaminó la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), sin embargo y pese a la documentación que existe sobre el ominoso caso, la Corte no consideró que existan culpables.

Por desgracia, el tiempo va diluyendo las responsabilidades que en su momento pudieron haber tenido funcionarios públicos, iniciando por el ex gobernador de Sonora, Eduardo Bours, y el que una nueva línea de investigación coloca a funcionarios de la pasada administración estatal como principales sospechosos del incendio en la Guardería ABC, ya que según este nuevo y tercer peritaje promovido por los padres de los niños heridos y fallecidos, se buscó incinerar documentos de la Secretaría de Finanzas –que se ubica a un costado de lo que fue la Guardería ABC– dicen, para “desaparecer” desfalcos en la entonces saliente administración de Bours, dicha hipótesis ya es investigada por la Procuraduría General de la República (PGR).

Asimismo me vienen a la mente los nombres de Daniel Karam, entonces encargado del despacho del IMSS; Juan Molinar Horcasitas, quien fue el titular del Seguro Social gran parte de la administración de Felipe Calderón para luego sólo “brincar” al despacho de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) tiempo antes del trágico incendio; Ernesto Gándara Comou, alcalde de Hermosillo para esa fecha; o la ex diputada y regidora de Hermosillo, Claudia Pavlovich Arellano, quien fue acusada por padres de familia de haber entregado al juez del caso cartas de solvencia moral de los dueños de la Guardería ABC…

En su momento el hoy presidente de la República, Enrique Peña Nieto, durante su visita a Hermosillo como candidato presidencial y al tiempo que se reunió con padres de familia, les ofreció su apoyo, desgraciadamente en la agenda nacional de este día la visita del presidente de China, Xi Jinping, es el único acto que Presidencia anuncia en su portal, habrá que esperar el discruso del mandatario, ya que será el Cuarto Aniversario del incendio en la Guardería ABC, y el primer 5 de junio: Día de Luto Nacional en el gobierno del presidente, por lo que se espera –dicho por los padres de familia de los menores de edad heridos y muertos– que esta administración actué rápido.

Por lo pronto anoche la primera dama de México, Angélica Rivera de Peña, y en el marco de la visita de Estado del presidente de China y junto a la esposa de éste, Peng Liyuan, recorrió el Hospital Infantil de México “Federico Gómez” –curiosamente en la celebración mundial del Día Internacional de los Niños Víctimas Inocentes de Agresión–, en el que les dejó en claro a los menores de edad que se encontraban en ese momento que el presidente Enrique Peña Nieto comparte un profundo compromiso con todos los niños y niñas… y muy en especial de nuestro país, por lo que el deseo de todos es que se concrete ese compromiso en el caso de la Guardería ABC.

Jorge Iván Garduño
@plumavertical
 
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