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“Hendaya”, una novela policiaca con carga existencial

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Un hombre tomentosamente solo y resignado ante la vida, se ve acorralado por un grupo de sicarios que le busca en un bar en la inhóspita frontera España-Francia, un lugar excesivamente recurrente en Hendaya (Editorial Océano) novela de búsqueda-encuentro del escritor madrileño Marcos Eymar (Madrid, España, 1979).

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Tras la muerte de su madre, Jacques Munoz, quien vive cómodamente en Francia, siente la imperiosa necesidad de trasladarse al país ibérico: España, y desenterrar con pericia un pasado abrumador por el que le fue prohibida la lengua castellana desde su infancia.

Un libro que explora de cerca la “enfermedad contemporánea” que significa: el vacío existencial devenido por la angustiante soledad, el dilema de la ansiedad, una inquietud atronadora, la presión del dolor, la pena que embarga el alma humana, y el desamor que como género humano experimentamos día con día en una sociedad cada vez más irracional y que impide que disfrutemos nuestra breve existencia.

Munoz, a través de un relato que toma tintes policiacos, nos sumerge en su trastorno “del vacío”, que tras la angustia y dolor emocional por la pérdida de su señora madre, busca orientar su vida que ha quedado a la deriva –si es que en realidad alguna ocasión no lo estuvo–.

Adentrándose al “idioma prohibido”, Munoz afronta la desolación interior con el objetivo de recuperar el equilibrio emocional y así encontrar el sentido de la vida, y sólo así tal vez, poco a poco desaparezca la punzada de dolor y ausencia en lo profundo del pecho y las cosas comiencen a tomar sentido cuando experimente lo no vivido: la pertenencia.

En Hendaya seremos testigos de la vuelta de tuerca que en su vida experimentará Jacques Munoz, una etapa de un cambio profundo y extremadamente duradero y que le permite a su protagonista acceder a un plano de autoconocimiento e intimidad en el contacto con el otro, brindado tintes de expresividad y creatividad paliados con la compasión, el sentido del humor, la valentía, e incluso el dolor cuando se lo acepta dignamente y se le transforma en crecimiento personal… como bien puede ser el esperar a tus asesinos que crucen la entrada del bar en que te encuentras bebiendo plácidamente.

Hendaya, una novela finamente redactada que recoge el amor y el miedo de dos épocas, dos países, dos lenguas, a través de la mirada de un hombre que corre rumbo a un abismo, deteniéndose justo en la orilla sólo para asomarse y advertir el profundo deseo de dejarse llevar por lo que sabe que significaría una muerte segura.

… aunque si sobrevive a la caída… es más que seguro que se levantará fortalecido y recuperará el sentido de su vida…

Una novela policiaca que nos mantendrá expectantes de principio a fin, y que nos ofrece una enseñanza más allá del papel y la tinta.

Jorge Iván Garduño
@plumavertical
 
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http://efektonoticias.com/cultura/hendaya-una-novela-policiaca-con-carga-existencial-literatura

Sequedad

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Cuando la lluvia es sólo un débil recuerdo y una lejana promesa, Nishif toma un trozo de tierra, el cual se desmorona entre sus dedos confirmando la desgracia que se cierne sobre su pueblo.

Las nubes cargadas de agua son un sueño que en esta realidad no tienen cabida. Los cientos de árboles que observa Nishif ya son sólo trozos de madera quebradiza que bien parece que gritan desgarrándose desde la raíz.

Sequedad

Jorge Iván Garduño
@plumavertical

Celaje

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Neblina…

…que cubre mi mundo sobre el que me encuentro parado,

solo,

en un fragmento de arena,

hormigas,

piedras.

El viento suave y frío comienza a disipar la bruma espesa.

Mover el cuerpo no puedo

siento como él forma parte de una inconexa naturaleza,

del mundo intangible que se manifiesta.

Que se hace presente a través de mis sentidos.

Este universo me aprisiona,

me asfixia,

no me permite mover…

…y eres tú

lo que le da sentido a mi materia.

Domingo 21

Jorge Iván Garduño
@plumavertical

Pi y la dominación del miedo

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Vida de Pi (2001) es una fascinante novela escrita entre las fronteras de la fe y la idea subyacente de dominar el miedo: cuenta la historia de un joven de 16 años de edad a partir del momento en que su padre, un guardia del zoológico de Pondicherry, decide que deben emigrar de la India a Canadá; sin embargo, durante el viaje sufrirán un grave percance que definitivamente marcará la vida de Pi.

Yann Martel, el autor de esta ficción, es un escritor canadiense nacido en España en el año de 1963, obtuvo el Premio Mann Booker 2002 con esta obra, misma en la que relata cómo Pi Patel muestra un interés exacerbado hacia cualquier tipo de religión llevando a la práctica el catolicismo, hinduismo y el islamismo, sólo que no sabe a cual serle completamente fiel.

El padre de Pi, decidido a comenzar una nueva vida en Norteamérica, empaqueta las pertenencias de la familia, a los animales que tiene a su cargo y embarca con su estirpe y todos sus sueños a cuestas por el Océano Pacífico. Tras un terrible naufragio, Pi termina a la deriva en medio del mar, atrapado en un reducido bote salvavidas y teniendo como única compañía a una cebra herida, una hiena moteada, un orangután mareado y un tigre de bengala llamado Richard Parker.

Y mientras el protagonista se encuentra en el desesperado dilema de mantener controlados a los animales o enfrentarse a los tiburones que acechan la pequeña embarcación, somos testigos de las reflexiones introspectivas y evolutivas del narrador, quien se ve enfrentado de lleno con sus miedos, dudas, desalientos y la pérdida sustancial de todo cuanto tenía al momento de iniciar este viaje.

Así, Richard Parker –el tigre de bengala, que representa el lado más oscuro de Pi Patel–, va devorando los males menores como la fatiga y el hambre, hasta destruir toda conexión con su pasado, y una vez que la cebra herida, la hiena moteada y el orangután mareado han sido devorados, Pi debe recurrir a todos sus conocimientos zoológicos, su ingenio y su fe para conservar la vida durante 227 días.

Pi y Richard Parker son ahora los únicos pasajeros del bote en el que permanecen a la deriva y ambos están hambrientos; el hombre frente a la bestia, la esperanza frente al horror, la vida frente a la muerte, y así hasta cierto punto, cada uno de los animales, quizá imaginarios, podrían representar una faceta diferente de un Pi esquizofrénico.

Patel rememora las angustias del viaje, pero su relato esconde también vericuetos de las fuerzas y flaquezas de la religión, la literatura y la diferencia entre realidad y ficción, creando meandros y rotaciones filosóficas que hacen que el lector revalore la existencia y su situación como ser humano.

Pi comprende que debe dominar al tigre y la interacción entre ambos genera bellas metáforas de espiritualidad y fe, que obligan al protagonista a conquistar su lado más oscuro y aceptar ontológicamente la pérdida de su familia, y así estar dispuesto a iniciar una nueva vida partiendo de la muerte de sus miedos y de sus seres amados.

La idea metafórica del libro es la de un trágico giro de 180 grados en la vida de Pi durante su transición espiritual de la adolescencia y que dotada de un vuelco de intensidad final, tranquiliza a los rescatistas durante su salvamento con una versión creíble de la historia de su supervivencia.

Vida de Pi, una novela trascendental que aboga por el humanismo y la superación personal de manera inteligente.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
@plumavertical
 
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http://www.bicaalu.com/atico/2012/2012_febrero_02.html
 
Revista “Molino de Letras” Septiembre-Octubre 2012
 

Explorando el inconsciente con Kawabata

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El esplendor del imperio japonés ha cautivado a Occidente e impresionado a Oriente, sus majestuosos palacios, situados en jardines esplendorosos o en riscos imaginablemente complicados de acceder, atuendos confeccionados con lujosas telas y con metales de acabado artesanal, y ni qué decir de los ritos solemnes que nos evocan una cultura de dioses, espíritus y samuráis.

La ideología japonesa, llena de misterio, incomprensible para quienes vivimos en Occidente, esa cultura tan lejana para unos y tan cercana y propia para muchos otros, aunque estos últimos nunca terminan siendo generalmente mayoría ante los primeros. Antes de conocer a uno de los máximos representantes de la literatura japonesa, les hablaré –brevemente– de la ideología de aquel país, que continuamente resulta ser fascinante. .

Las artes japonesas están dominadas por tradiciones milenarias y de un profundo conocimiento para quien busque practicarlas. La dramaturgia tiene dos formas de representación: el teatro no, interpretado con máscaras e inspirado en el budismo zen, y el kabuki, un espectáculo popular y suntuoso.

La religión ocupa un lugar de preponderancia en la vida del Japón y se encuentra estrechamente vinculada con el Ser. El budismo se convirtió en la religión oficial a partir de 1946, propiciado en gran parte por la derrota sufrida en la Segunda GuerraMundial. El emperador Hiro Hito (1901-1989),[i] último emperador considerado una divinidad, leyó por la radio la rendición de su país, motivo por el cual debió renunciar a su naturaleza divina.

El sintoísmo, la religión anteriormente oficial hasta 1946, significa el camino de los dioses, es politeísta y persigue la pureza ritual y física, está orientada a la práctica ritual individual, no esta basada en ningún texto revelado y su iglesia no esta organizada jerárquicamente. Su práctica fundamental es el culto a los kami, o dioses que encarnan los fenómenos de la naturaleza (tsunamis, terremotos, inundaciones),[ii] y a los antepasados.[iii]

Otra cosa que hay que tomar en consideración son los ritos samuráis, quienes se constituyen en una casta puramente militar a partir del siglo XVII. Se regían por un estricto código de honor llamado bushido (el camino del guerrero) en el que el cumplimiento del deber con el daimyo era su máxima vital. Para un samurai no existe el miedo a la muerte, por eso su emblema es una flor de cerezo, que simboliza la brevedad y belleza de su vida.

La literatura japonesa se encuentra impregnada de estos y otros elementos más que no deben aislarse del relato y que siempre están estrechamente conjugados con la escritura. Por ejemplo las geishas, el juego de Go,[iv] la tradición de los bonsai, el sumo y otras más.

Yasunari Kawabata (Osaka, 1899-1972), escritor japonés impregnado del impresionismo y partidario del lirismo. Su escritura está cargada con altos niveles de erotismo, de obsesiones amorosas, de la nostalgia, del remordimiento, del deseo por lo prohibido, los rituales y la muerte, esta última, muy significativa para Kawabata.

La obra de este artista, ganador del premio Nobel en 1968, debe ser leída a detalle, ya que cada gesto, cada movimiento de los personajes, tiene un significado; novelas altamente incisivas, maravillosamente líricas y profundas.

Kawabata nos habla de las tradiciones ancestrales de su patria que se ven confrontadas de frente con un florecimiento vertiginoso y acelerado de una sociedad moderna, lo que crea ambientes transformados, angustiantes, desolados, pero de una belleza deslumbrante que invita a la imaginación a cruzar la frontera de la ficción a la realidad.

Relatos que nos hace creer su autor que son Vida, cuando en realidad son Sueño, es el inconsciente del ser humano accionado en vida real, en el aquí y en el ahora, cuando en verdad sólo está trayendo los apetitos del Ontos[v] a través del inconsciente. Una especie del Anima y del Animus[vi] reflejado en la más fina literatura. Aunque finalmente, también es Vida por ser parte de la misma.

La soledad en que pasó su infancia tras la muerte de sus seres más queridos (sus padres), marcó profundamente su personalidad. Huérfano a los tres años, insomne perpetuo, lector voraz tanto de los clásicos como de las vanguardias europeas, fue un solitario empedernido.

Yasunari Kawabata, el escritor japonés que fue maestro de otro extraordinario novelista: Yukio Mishima, y guía literario del segundo Nobel que ha dado el Japón, Kenzaburo Oé.  Un verdadero genio de las letras niponas que nos lleva a conocer las calles, las ciudades y los paisajes del país del sol naciente.

A los setenta y dos años, enfermó y, deprimido, se suicido en la ciudad de Zushi el 16 de abril de 1972, sin dejar ninguna explicación. Su obra, definida por él mismo como <<un intento por hallar la armonía entre el hombre, la naturaleza y el vacío>>, ocupa un lugar entre lo más selecto de las letras universales, porque Yasunari Kawabata, es y seguirá siendo el novelista por excelencia del Japón del siglo XX.


[i] En 1945, los nipones oyeron por primera vez la voz de un monarca, Hiro Hito, quien leyó la rendición de Japón. La religión oficial anteriormente era al sintoísmo, y que fue oficialmente cambiada por este hecho relevante.

[ii] Por eso es que el Manga japonés está poblado de estos elementos de gran significado.

[iii] Los orígenes del sintoísmo se remontan al periodo entre el 300 d.C., los lugares sagrados eran parajes de gran belleza que se señalizaban con una cuerda o una puerta de madera llamada torii.

[iv] Juego de mesa muy popular en China, Corea y en especial en Japón. 19 líneas horizontales y 19 líneas verticales sobre un tablero, sobre los puntos de intersección se ponen  piedras en formas de concha, blancas y negras. La tradición indica que nunca se ha jugado dos veces una misma partida de Go; hay alrededor de 4,63×10170 posiciones posibles.

[v] El “Ser”.

[vi] Anima= Nuestra parte femenina. Animus= Nuestra parte masculina.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
@plumavertical
 
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http://apiavirtual.net/2008/11/26/explorando-el-inconsciente-con-kawabata/
 

Amos Oz, un prodigio de la literatura hebrea

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Hombre inteligente, sensible y deseoso de encontrar la paz entre los pueblos de Israel y Palestina, Amos Oz (Jerusalén, 1939) es uno de los escritores israelíes más importantes <<de la narrativa de nuestros días>>, quien se encuentra a favor del diálogo y tiene una visión más justa sobre la tragedia que se vive en Medio Oriente.

Su literatura –suave, envolvente– parte del principio de meterse en la piel del otro, esa que implica ver el punto de vista del hermano o del adversario, y la razón que pueden tener sus acciones. Un ejercicio que nos permite precisamente entrar en la mirada de “lo que no soy” y desde ahí entender a ese “otro”, de desdoblarnos en diferentes personajes, comprender el universo de las perspectivas; un composición notable en la obra de este escritor, combatiendo así el fanatismo de grupos extremistas.

Descendiente de una familia de emigrantes rusos y polacos, se ha destacado por ser un autor políticamente correcto al analiza las circunstancias en las que se encuentran Israel, Palestina y toda la región de Oriente Próximo con un gran sentido de justicia a favor de la paz, de la coexistencia pacífica al permitir una apertura a la dimensión trágica de la existencia; la cual considera él, ha perdido la humanidad.

Los libros de Oz, nos hablan de personajes melancólicos, abatidos, que rememoran el pasado y terminan tristes, pero vivos; en palabras del escritor José Gordon diremos que <<busca soluciones chejovianas>> a las tragedias que se viven en su país, donde prefieren las soluciones shakespearianas (personajes bañados de sangre sobre el escenario con la justicia “poética”[i] levitando por encima de ellos).

Amos Oz utiliza la lengua hebrea como un brillante instrumento para el arte literario, y para la revelación certera de las realidades más acuciantes y universales de nuestro tiempo, así como también es, una “voz que clama en el  desierto” por la coexistencia en paz y respeto mutuo de los pueblos judío y árabe, mediante un acuerdo histórico basado en la fórmula de dos estados nacionales para una solución justa a través del diálogo entre hermanos.

Las obras de este escritor suman múltiples novelas y numerosos artículos y ensayos; mismas que se han traducido a diversas lenguas.

Considerado uno de los maestros de la prosa hebrea moderna, estudió Filosofía y Letras en la Universidad Hebrea de Jerusalén. Desde entonces ha compaginado la escritura con la docencia, es ensayista y periodista, y ha participado como profesor visitante en la Universidad de Oxford y como titular de Literatura en la Universidad Ben Gurión en Beer Sheva, Israel, donde es catedrático de Literatura Hebrea Moderna.[ii]

En México, Editorial Siruela ha publicado de este autor su ensayo Contra el fanatismo, y las novelas: Una pantera en el sótano, Un descanso verdadero, El mismo mar, Una historia de amor y oscuridad, De repente en lo profundo del bosque (publicada también por el Fondo de Cultura Económica), y No digas Noche.

Esta última, escrita con magistral hondura, nos relata una misma historia contada desde dos puntos de vista distintos, como dije desde un principio, Amos Oz nos hace situarnos con sus novelas en los ojos de Él, Ella y del Otro; Teo, un hombre inteligente, maduro y vital, conoce durante su estancia en América Latina a Noa, una mujer lista, quince años más joven que él, sensual y apasionada. Ellos dos son los encargados de platicarnos su vida, un mismo acontecimiento, temas seculares quizás, sin embargo, dejan huella en lo más profundo de la vida por cómo está contada y estructurada la narración, en eso radica la importancia de la obra de Oz, ya que lo que percibe y siente Teo no es lo mismo que siente y percibe Noa; porque de eso se trata la vida.

No digas Noche nos lleva de la mano a conocer el modo de vida de un Israel envuelto en conflictos, guerras, inmerso en una sociedad acelerada y en un sistema globalizado. Tanto desastre en tierras tan nobles, ha producido olvido en las tradiciones bíblicas de sus habitantes, es así como Amos Oz nos habla del Sabbath,[iii] de una fiesta llamada de los Tabernáculos,[iv] de los paisajes hebreos y de un pueblo que por tradición es judío y por costumbre ignora sus raíces.

Un libro que te comunica emociones; Teo nos narra sus vivencias; Noa sus sueños y frustraciones; él nos cuenta su vida en Perú, Centroamérica y el inolvidable México hasta toparse a Noa en Caracas, Venezuela. La mágica Noa pierde su brillo con los años junto a Teo; él se vuelve monótono y triste como el desierto que contempla día a día; y un tercer narrador omnisciente les hará compañía en su historia que al final sigue igual: triste, pero con vida, con esperanza, en medio de un desierto.

Amos Oz, más que escritor, un intelectual que aboga por la paz entre israelitas y palestinos y denuncia el fatalismo; galardonado en junio del 2007 con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras de ese año, sobre su trabajo él mismo ha dicho que si tuviera que decir en una sola palabra de qué trata su obra literaria, ésta sería <<familias>>. “Si fuera en dos, diría: <<familias infelices>>. Si fuera en más de dos palabras, tendrían que leer mis libros”, añade Oz.

En verdad, cualquier libro de él los sorprenderá gratamente, porque posee el talento narrativo de una “voz que clama” en nuestro desierto interno.


[i] En este caso el sentido poético lo coloco entre comillas, porque los extremistas lo confunden con fanatismo y en eso no hallamos nada de poesía.

[ii] Párrafo con información de la redacción de El Universal.

[iii] Día séptimo de la semana, que en el relato bíblico Dios ordena para descansar del trabajo. La tradición hebrea nos habla del sábado.

[iv] Una de las siete fiestas anuales que Dios dio a su pueblo y que vienen consignadas en Levítico 23.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano. Cursó estudios de Comunicación y Periodismo (UNAM). Colabora para revistas culturales, literarias, páginas web y diarios.
jorgeivangg@hotmail.com
 
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http://www.lajornadaguerrero.com.mx/2010/12/06/index.php?section=opinion&article=002a1soc
 
Revista “Desde el Sótano” de librerías El Sótano enero 2008.

Rayuela, el inicio del ‘boom latinoamericano’

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La novela Rayuela del escritor argentino Julio Cortázar (1914-1984), posee una singularidad muy especial dentro de las letras de habla española, dicha singularidad no reside en la trama sino en una lectura no lineal, que permitió abrir nuevos caminos narrativos en el que participa activamente el lector; se puede leer en su continuidad normal, en un orden sugerido por el autor o en cualquier orden que uno se proponga, llegando en cada modo de lectura a una nueva dimensión.

Rayuela, como lo dice Cortázar antes de comenzar, <<es muchos libros, pero sobre todo es dos libros. El lector queda invitado a elegir una de las dos posibilidades>>. Esa primera opción que nos proporciona es la de leer el libro de la forma corriente, culminando en el capítulo 56; la otra posibilidad es el mejor sello de esta novela: la posibilidad de una lectura que, como se advierte en un tablero de dirección, altera el orden inicial.

Es muchos libros en un solo libro, muchas historias e interpretaciones en un único universo, es la vida misma por donde guste ser tomada; un mosaico donde los personajes aparecen retratados en distintos momentos de sus vidas, por lo que esta obra puede ser leída a partir de donde guste el lector, y concluida de la misma manera. Ahí está, la riqueza de múltiples lecturas.

De Rayuela se ha dicho que <<narra la pulsión metafísica del hombre cuando se ve privado de la presencia de la mujer>>. Así, encontramos a Horacio Oliveira en su arrogo por la Maga, en un París melancólico que alberga la primera parte de la novela titulada Del lado de allá. Ahí toma lugar la aventura sentimental entre esos dos protagonistas y sus compañeros del Club de la Serpiente, especie de secta internacional de outsiders en el centro del mundo.

La segunda parte, Del lado de acá, se ubica en un Buenos Aires teñido por el recuerdo, donde Oliveira se reinstala tras haber sido expulsado de la capital francesa por las autoridades. Allí recupera su amistad con Traveler y su esposa Talita, intentando también recobrar una vida ordenada lejos de la Maga, mas no así de su recuerdo. Y al no encontrar lo que buscaba, termina al filo de una ventana de la que tal vez no saltará.

En ese punto comienza la tercera parte de la novela, De otros lados, donde surge una tercera historia: la de Morelli, alter ego de Cortázar; quien con su extraordinario genio nos vuelve parte de un inmenso todo, de una realidad que Rayuela habría de traducir e incluso modificar como sólo puede hacerlo la más alta creación literaria y artística que nos legó su autor.

Estas genialidades hicieron de Rayuela el primer hito del boom de la novela hispanoamericana en la década de 1960, <<por primera vez, un escritor llevaba hasta las últimas consecuencias la voluntad de transgredir el orden tradicional de una historia y el lenguaje para contarla>>.[i] Lo que desencadenó en el fenómeno literario conocido como boom latinoamericano.

Éste surgió como la suma de varios elementos entre los que fue preponderante el proceso de maduración literaria que venía gestándose desde tiempo atrás en autores, editores y lectores y cuya duración, según se estima, va de la publicación de Rayuela (1963), a la de Cien años de soledad (1967), de Gabriel García Márquez, en compañía de La ciudad y los perros (Mario Vargas Llosa) y La muerte de Artemio Cruz (Carlos Fuentes).

Los autores del boom no mostraron unidad estilística ni temática, sin embargo, los identificaba y animaba el afán de renovar la prosa, así como la búsqueda de la identidad regional. Ellos cuatro conforman ese boom, pero a la sombra de este fenómeno literario se formaron escritores no menos importantes y de gran notoriedad en la literatura hispana: Fernando del Paso, Augusto Monterroso, Manuel Puig, Alfredo Bryce Echenique, Ernesto Sábato, Juan Carlos Onetti, José Emilio Pacheco, Jorge Amado, Sergio Pitol, Reinaldo Arenas y muchos más.

Eso nos muestra que en la segunda mitad del siglo XX, los escritores latinoamericanos entraron en una madurez histórica que antes sólo se daba excepcionalmente. En vez de imitar modelos extranjeros, en vez de basarse en estéticas o en “ismos” importados, desarrollaron la exploración por las vías creadoras de la lengua y la escritura, de la poesía y la invención ficcional.

Sin aislarse y abiertos a la cultura del mundo, empezaron a mirar su entorno casi siempre sustituido hasta entonces por nostalgias de lo extranjero o conceptos estereotipados, comprendiendo con pavor y maravilla, que mucho de lo nuestro no era todavía nuestro porque no había sido realmente asumido, recreado o explicado por las vías de la palabra escrita; podría decirse que el conjunto de los mejores libros en esta segunda mitad del siglo pasado comenzó como un gran inventario de la realidad latinoamericana, y el boom abrió esa caja de Pandora.

Julio Cortázar residió la mayor parte de su vida en Francia, donde trabajó como traductor de organismos internacionales. En sus cuentos, novelas y relatos introdujo lo extraño, lo original y lo fantástico de lo realista de la cotidianeidad; elaborados con diversidad de materiales, y en ocasiones rozó otros terrenos narrativos, solamente transitados por Cortázar.

Brillante, minucioso, exacto, de una escritura divertida y muy amena, se adelantó a todos sus compañeros de habla española en el riesgo y la innovación estética; un visionario que buscó siempre en la paradoja el verdadero acorde de la vida.

Es tal vez el primer escritor en castellano que creó una compleja metafísica novelesca.

Rayuela, la antinovela de toda una generación, sobre la cual se ha ido escribiendo cada vez más nuestra literatura actual, que es casi siempre una realidad convulsa y atormentada.


[i] De la novela Rayuela, se desprende un excepcional libro: “62. Modelo para armar”, precisamente, del capítulo 62  de Rayuela. Una genialidad más, de un escritor dual que se enfrento a dos culturas: Europea y Latinoamericana.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
 
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Revista “Desde el Sótano” de librerías El Sótano, julio-agosto 2008.