Archivos Mensuales: enero 2010

Cumbres borrascosas, el grito de libertad de Brontë

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De constitución enfermiza, pequeña y frágil, Emily Brontë (1818-1848), la más célebre de seis hermanos cuya existencia fue efímera, turbulenta y de una naturaleza prodigiosa, quienes se enfrentaron a adversidades físicas, familiares y sociales, las cuales desencadenaron el talento literario en la pequeña Emily, derivando en una imaginación conmovedora con la que relataría las más tumultuosas pasiones.

Vivió y creció al norte de Inglaterra, en la región de Yorkshire, en plena época victoriana, donde la mujer no tenía ningún valor y como máxima ambición intelectual sólo podía aspirar a ser institutriz, situación que era demasiado ofensiva y represiva para un espíritu tan libre como el de esta mujer que se crió en una zona rodeada de bosques, montañas y hermosos paisajes, alejados del bullicio humano.

Su vida familiar transcurrió en una azarosa existencia, plagada de limitaciones, autoritarismos, excentricidades y tratos precarios que terminaron en el lapso de un año con la vida de dos de las hermanas de Brontë –Maria y Elizabeth–, debido a que cayeron enfermas de tuberculosis, circunstancias que orillaron al reverendo Brontë a sacar del colegio Lowood a sus hijas Charlotte y a Emily, lugar donde se encontraban internadas.

Los cuatro hermanos vivieron en Haworth, donde su padre los mantenía estrictamente restringidos; sin embargo, los jóvenes pronto encontraron una válvula de escape que les aliviara de las penurias que sufrían día con día: Las crónicas de Angria y Gondal, un relato donde nos describen estos dos reinos que su imaginación utilizó como refugio de las miserias a las que eran sometidos.

El reino imaginario de Angria era propiedad de Charlotte y Branwell, y el de Gondal era el de Emily y Anne, quienes vertiendo la tinta de su imaginación conformaron una serie de libros que a su vez influiría significativamente en la prosa de Brontë; por cierto, de Angria se conservan un centenar de escritos a mano, pero de Gondal ninguno, a excepción de algunos poemas de Emily.

Sus hermanas la apodaban “El Mayor”, debido al carácter desabrido y la personalidad de sufrimiento que alcanzaba toques de misticismo; pero esa personalidad callada verbalizó todo lo que no alcanzó a vivir en su novela única, que a la postre se convertiría en una obra inmortal.

Catherine y Heathcliff, protagonizan un amor tan inagotable como lleno de brutalidad, un libro sin precedentes, con un lenguaje salvaje y grosero –tal vez-, inusual en una mujer del siglo XIX, es por eso que es catalogada de haber poseído un estilo ferozmente masculino.

Quizá su escritura tiene rastros de los excesos de su hermano Branwell, que adicto al opio y alcoholizado fue arrastrando a toda su familia al deterioro y la autodestrucción hasta que murió en 1848, víctima del alcohol, dando pie a que Emily entrara en un shock en el cual se negaría a comer y a recibir ayuda médica, situación que sólo en tres meses terminó con su vida.

Cumbres borrascosas, una novela laberíntica, llena de emociones que alcanzan el borde de la consternación, un juego de máscaras finamente trazado desde las primeras líneas, que sólo nos demuestran que fueron escritas con una maestría e imaginación tan verdaderas que llegan a lo profundo del corazón.

Tantos elementos convergen en esta aventura que dan pie a que el argumento y desarrollo de la historia confluyan frente a nuestros ojos, que los personajes cobren vida y compartamos sus emociones, y todo esto únicamente en una hermosa obra de arte escrita por una mujer que alcanzó su libertad.

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Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
@plumavertical
 
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