Archivos Mensuales: diciembre 2009

Norman Mailer, novelista delirante, frágil y excesivamente sadomasoquista

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Pocos, muy pocos escritores construyen su literatura sobre lo vil y despreciado, y de esos pocos, casi ninguno lo hace con la maestría, soltura y capacidad literaria como el ya considerado analista de la <<neurosis social de América>>, Norman Mailer, un genio desadaptado de la sociedad, que bien puede escribir novelas sadomasoquistas o igual ensayos cargados de mucha lucidez.

Hijo de una familia judía de clase media, Norman Kingsley Mailer nació en 1923 en Long Branch, Nueva Jersey. Se crió en el distrito de Brooklyn en Long Island, Nueva York, y es a los 18 años de edad cuando publica su primer relato, mientras aún cursaba sus estudios de ingeniería aeronáutica enla Universidadde Harvard.

Es en ese periodo de su vida y en plena consciencia de su interés por la escritura, cuando es reclutado por el ejército de los Estados Unidos para servir durante la SegundaGuerraMundial para ser utilizado por su país en el sur del Océano Pacífico, de esta experiencia nace su primera novela, de corte naturalista y la que lo colocaría en el plano internacional literario: Los desnudos y los muertos (1948), con la que consiguió dar una visión grotesca de la guerra y marcó su crítica ácida contra el autoritarismo antidemocrático de cierto sector oficial del ejercito norteamericano.

Luego de haber publicado ya su primera novela, Mailer pasó algún tiempo enla Sorbonade París, lo que le permitió contemplar de manera lúcida el totalitarismo inherente en las estructuras de poder en los Estados Unidos, y ya de regreso en su país, se mostró sumamente crítico tanto en sus ensayos, relatos y textos de ficción a estos totalitarismos; examinando de manera magistral la violencia, la histeria, el delito y la confusión en la sociedad estadounidense durante el siglo XX, lo que lo catalogó como un escritor anti-sistema.

El periodismo fue parte esencial de su vida, desde su juventud estuvo vinculado a éste, y a finales de la década de los 50 es uno de los miembros fundadores del semanario neoyorquino Village Voice y además miembro del consejo editorial de la revista Dissent, lo que lo aproximo a su consolidación como periodista político, muestra de ello es que gran parte de su obra es de esa misma naturaleza.

En 1967 fue arrestado por su participación en las manifestaciones anti-Vietnam de ese año, estuvo encerrado poco tiempo, no era fácil mantenerlo callado y como consecuencia un año más tarde publica la novela Los ejércitos de la noche, que mereció el Premio Nacional del Libro, el premio dela Universidad de Long Island y por primera vez (recibiría otros más tarde), el prestigiado Pulitzer.

Escribió además sobre temas trascendentes en la historia, registrándolos como fiel testigo: la llegada del hombre a la luna, con Un fuego en la luna; el creciente feminismo de la década de  los 70, con El prisionero del sexo; la muerte del asesino Gary Gilmore, con La canción del verdugo; la CIA, con El fantasma de Harlot; obras que lo han catalogado, junto con Truman Capote, en el gran innovador del periodismo literario, pero con la característica impresa de Mailer: su amargura ante la sociedad con la que plasma su filosofía liberal.

Su talento no solamente quedó plasmado en la literatura, también abarcó el cine como guionista, director y actor en varias películas, además de alcanzar una excelente reputación como biógrafo de personalidades diversas tales como: Marilyn Monroe, Pablo Picasso y Lee Harvey Oswald, las cuales tuvieron buena acogida por parte del público conocedor.

En todo momento Mailer fue un excelente analista de la sociedad norteamericana, un fiero crítico de los sistemas de poder prevalecientes en su país, un inquebrantable machista dispuesto al masoquismo, un hombre vulgar que utilizó el lenguaje de manera burlesca pero atinada y muy apropiada, un filósofo ruin pero efectivo, un loco que le gritó a su patria que era una desadaptada y puta social, un artista fuera de serie que probó todo lo que plasmó en su obra literaria.

Un escritor inteligente, basto, magistral, ácido, pelado, crítico, picante, trastornado, frenético, sadomasoquista, violento, pornográfico… la literatura de Norman Mailer es todo esto y muchísimo más, pero sobre todo, es una constante advertencia a nosotros mismos, de lo mal que hemos actuado en busca de una supuesta libertad.

Y es que hasta el último día de su vida, a Norman no dejaba de inquietarle la dirección que los Estados Unidos mantenía en el ámbito político según sus propias apreciaciones; le preocupaba que en su país no estaba muy lejos de instaurarse algo parecido al fascismo, pero que jamás llevaría ese nombre.

Sumergirnos en la literatura de Norman Mailer, nos llevará al punto crítico de la reflexión, ahí donde el raciocinio toma lugar para encausarnos a un diálogo continuo que parte de nosotros para con los demás, con el objetivo de construir puentes sólidos, firmes, y dejar a un lado la podredumbre en la que descansa buena parte de la sociedad y que literatura tan desafiante y mordaz, como la de este estadounidense, deja al descubierto.

Sus libros son un recordatorio de lo bueno y malo que puede llegar a ser el individuo en situaciones tan diversas como la vida misma, su lectura nunca nos dejará indiferentes, muy por el contrario, nos proveerá de una mente mucho más lúcida y llena de vida.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
@plumavertical
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Oriana Fallaci, una mujer que vio la guerra a los ojos

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Oriana Fallaci, mujer excepcional que fue testigo presencial de los acontecimientos más relevantes y angustiantes del siglo XX, estar en el lugar donde se sucedían los conflictos bélicos de mayor riesgo y relatarlos en primera persona eran, parala Fallaci, la esencia de su vida.

Periodista y escritora, que comenzó su extensa carrera como corresponsal para diarios de su natal Italia, poco después fue llamada para cubrir guerras, luchas armadas, e infinidad de hostilidades en todas las latitudes; de Oriente a Occidente y de Sur a Norte, fue una fiel observadora que en vida nunca dejó de sorprender al mundo entero.

El entorno en el que crece está inundado por la ideología fascista de Benito Mussolini, esa que acentúa la autoridad de un jefe o caudillo, que trata la Democraciacon desdén y defiende al Nacionalismo expresado en un racismo agresivo como vía para desarrollar la unidad nacional; las ideas de Oriana desde muy joven fueron antifascistas, durante la SegundaGuerra Mundial fue partisana[i] y se unió ala Resistencia contra la ocupación nazi en su Toscana, de la que es originaria, todo esto gracias al fiero activismo de su padre.

Su escritura es angustiante, polémica, siempre desde una visión liberal y laica, que toma posiciones humanitarias y que nos deja entrever el alma de una mujer apasionante, llena de vida, que en cada palabra, frase, párrafo que brota de su pluma va plasmando la realidad en una realidad universal, su realidad, la realidad personal de cada ser humano finalmente.

Día a día, con la muerte constantemente al acecho, siempre soldado sin armas en uno u otro país en guerra civil o en conflicto bélico, Oriana Fallaci vivió momentos terribles producto del absurdo espectáculo de la guerra, ya fuera enla India, Oriente Medio, Pakistán o América Latina, lo único verdadero y constante era la muerte, esa que es la misma no importa qué rasgos físicos tenga, color de piel, idioma o motivación.

Fue así como se forja con tesón, adrenalina y sudor, su historia periodística, cincuenta años de arduo trabajo, en los que dejó una extensa y muy reconocida obra con la que abordó todo tipo de géneros periodísticos: opinión, reportaje, entrevista, crónica, y teniendo siempre como telón de fondo la noticia trascendental que requiere ser divulgada y expuesta a la opinión pública.

Es en 1969, y luego de tener ya en su haber tres libros que surgieron a partir de acontecimientos verídicos relatados por aquella joven periodista, cuando se aventura a publicar un excepcional y tremendo libro lleno de una fuerza y una rabia que tienen como principal destinatario al género humano: Nada y así sea, <<las cuatro últimas palabras de una terrible plegaria nacida de la más profunda desesperación>>, y sólo al participar de la lectura de tan inquietante obra, nos volvemos partícipes de la plegaria.

Nada y así sea, escrita a partir de anotaciones en cuadernos de lo acontecido durante el periodo en que Oriana cubrió la guerra del Vietnam a finales de la década de 1960, relatada en primera persona en un tono acompasado y con un ritmo adecuado a lo que se va describiendo, una constancia fiel de los horrores de la guerra, de la rabia de una mujer para con el género humano por sus absurdos, y de cómo ella halla la respuesta a una pregunta que es la que sostiene la narración, que asume el perfil de una novela cuyos personajes son todos absolutamente reales.

<<¿Qué es la vida?>>; es la pregunta que su hermana de apenas cinco años le realiza a Oriana Fallaci, quien de manera torpe le da respuesta a tan colosal cuestionamiento. Al siguiente día partiría como corresponsal a Vietnam,  insatisfecha y con muchas interrogantes sobre la existencia y con ganas de darse a ella misma la respuesta que no podía darle a su pequeña hermana.

Cerca de un año vivió al borde de la muerte, sufriendo las incoherencias de la guerra, los caprichos de hombres sin escrúpulos, las consecuencias del napalm, la rabia y el orgullo de los vietcong contra los siempre “bien intencionados” norteamericanos, el desafío de sobre-vivir “un día más”, y es sólo al final, y después de abandonar aquel país asiático, cuando va a México a informar sobre el movimiento estudiantil de 1968, y luego de los trágicos sucesos del 2 de octubre hallaría una respuesta válida para aquella plegaria.

Oriana Fallaci, una mujer fuera de lo ordinario que escribió libros extraordinarios, catalogados en su mayoría como obras de memoria periodística, forjados a partir de una voz lucida, coherente, humana, que sensibiliza y abre un canal profundo en la mente, el corazón y el espíritu.

En vida logró entrevistar a numerosos líderes y celebridades del siglo pasado, colaboró para diferentes diarios de muy reconocido prestigio, sus obras son valoradas, vendidas y traducidas en más de treinta países, y luego de casi una década de silencio, decide romperlo tras los sucesos del 11 de septiembre de 2001, del que fue testigo como ciudadana neoyorquina, con La rabia y el orgullo.

Al final de su vida, mantuvo dos fervientes luchas: una en contra del cáncer de mama, que la llevó a la muerte en un hospital de Florencia el 15 de septiembre de 2006, y la otra, en contra del fundamentalismo islámico, que la marginó de la vida pública por las constantes amenazas recibidas en su contra de parte de grupos extremistas y suicidas.

Fallaci logró mantener hasta su último día de vida, una mente lúcida y consiente de sí misma, tan lúcida y consiente como su caligrafía, que nos habla de guerra, muerte, rabia, coraje, y de tantas otras cosas de lo que está compuesta la vida y que a Oriana Fallaci le sirvieron para apreciarla, aún a pesar del dolor que infringe el ser humano a su semejante y eso no lo cambia nadie ni nada.

Una extraordinaria periodista que dejo constancia de los horrores del siglo XX y que su lectura nos recuerda lo frágiles e irracionales que podemos llegar a ser durante nuestra existencia. Su obra es un verdadero canto a la vida, quela Fallaciaprendió en la guerra, y nosotros no necesitamos ir a una para amarla, evitar la guerra… y nada y que así sea.


[i] Guerrillera.

Jorge Iván Garduño
Fotógrafo, escritor y periodista mexicano.
jorgeivangg@hotmail.com
@plumavertical