Archivos Mensuales: octubre 2012

Tu sombra en la oscuridad

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Durante años estuve convencida que Antonio era el asesino de mi madre, el chico apuesto, alto, de ojos claros y pelo rizado, el perfecto ‘Don Juan’ por el que toda chica se siente atraída y sueña ver a hurtadillas a las afueras de su casa.

Sin embargo, en esta ocasión no quiero hondar en los hechos sobre cómo fue ese terrible día en que me enteré que habían encontrado el cuerpo de mi madre junto al lago del pueblo. ¡No!, prefiero hablar en otra ocasión de eso.

Pero sí digo –a manera de justificación por lo que hace unos minutos realicé y el motivo por el cual están leyendo estas líneas–, que todo parecía indicar que Antonio era el culpable, y alimentada por esas ideas de niña, fue que decidí actuar como lo hice, y de lo que tendrán que enterarse.

Mi paso tan efímero por la Ciudad de México ha dejado marcas difíciles de borrar, ya que tomé una decisión –ahora sé– precipitada.

Luego de intercambiar un par de frases con Antonio, y flirtear descaradamente, acepté ir a su hotel para “continuar la charla” en un lugar “más privado”.

… [Diariamente un nuevo fragmento sobre esta intrigante historia]

Jorge Iván Garduño
@plumavertical
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La insoportable levedad de ese Ser

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Sus pasos delatan que quiere derrumbar los escalones -o al menos eso dicen los portentosos golpes que ejerce al subir el edificio. Todos los días les pone a sus vecinos los nervios de punta… y escucho que su esposa le grita que ya no lo soporta…

Jorge Iván Garduño
@plumavertical

Velo de novia

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El fuego y las luces que saltan, bailan, se abrazan y se funden sobre las personas que gritan extasiadas esta noche me tienen embelesada, fascinada, hipnotizada… nunca había contemplado tan de cerca el danzar de la pólvora quemada.

El pueblo está de fiesta, la niña María se casa con Antonio -el hijo del panadero-, quienes desde niños jugaban en esta misma plaza a corretearse uno detrás del otro, o simplemente tomaban cualquier envase vacío extraído de la basura para patearlo a fin de que les sirviera de pretexto para pasar las horas después del colegio.

Esta noche, María y Antonio se miran a los ojos prometiéndose amor y fidelidad, mientras los pobladores bailan alrededor suyo librando las chispas de pólvora encendida que buscan quemar la superficie de sus ropas; y yo, contemplo desde las afueras de la iglesia cómo las luces de fuego cubren a todo un pueblo y les hacen olvidar por unos instantes penas, dolencias y pesares. ¡Qué gran acontecimiento!

El flamante marido obsequia monedas a las doncellas, y su esposa se descalza las zapatillas y tira el velo de novia a sus primas al tiempo que corre tras él, sí, así como queriendo recordar aquellos años en que juntos jugaban hasta que el sol se ocultaba.

Velo de novia

Jorge Iván Garduño
@plumavertical

Sonrisa de niña

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Me reencuentro con su mirada de niña… unos ojos turquesa profundo me observan sorprendidos. La última época nos despedimos teniendo como testigos los paisajes de las playas del Caribe mexicano.

De eso ya hace un par de años, y en esta ocasión nuevamente me quedo sin aliento.

Un rostro delgado, afilado, piernas largas, y tez bronceada, contrastan con las joyas marinas de sus ojos y cejas delineadas.

Camino con dirección a ella de manera pausada, cavilo las palabras que usaré para abordarla, y posteriormente proponerle me acompañe para contemplar la puesta del sol desde mi habitación, que se ubica sobre la Ronda del Litoral; me imagino que protagonizaremos una bella postal saturada de delicadas caricias hasta que nos pesque la madrugada…

A dos segundos de alcanzarla con la voz, un hombre de piel gruesa, cabello negro, tez blanca y ojos negros la toma por la cintura, desliza su mano por su espalda y le ofrece un trago en la barra, ella lo mira con mucha familiaridad y sin pronunciar palabra le besa los labios a manera de aceptación.

¡Vaya!, sí que fue una bella postal en la que además de delicadas caricias existió un beso dulce y muy prolongado, por lo que mejor he decidido no perturbar a tan distinguida pareja y pasar de largo, mientras por el reflejo de la puerta contemplo antes de abandonar el teatro ¡su sonrisa de niña!…

Jorge Iván Garduño
@plumavertical

Memoria de la masacre y la impunidad

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A mediados de 1968, mientras la narrativa hispanoamericana seguía en ascenso con los exponentes del Boom y la Guerra Fría entre los Estados Unidos (EE. UU.) y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) mantenía en vilo al mundo, los ojos de millones de personas se situaban en México debido a la organización de los XIX Juegos Olímpicos de la Era Moderna próximos a celebrarse en la Capital Azteca.

Sin embargo, durante el 22 y 23 de julio de ese año se suscitaron una serie de incidentes entre alumnos de las vocacionales 2 y 5 y muchachos de la escuela particular incorporada a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), maestro Isaac Ochoterena, que fue “calmada” por la policía capitalina, donde los servidores públicos se excedieron en sus funciones, provocando una reacción defensiva de los estudiantes, quienes fueron perseguidos hasta las aulas de las vocas[1] 2 y 5 en un afán burdo de “restablecer” el orden.

EfektoTV Noticias ha preparado este trabajo especial de nuestro colaborador Jorge Iván Garduño, quien habló con uno de los testigos presenciales de aquella época que transformó la consciencia de cientos de miles de estudiantes de las instituciones educativas públicas más grandes del país y de algunas privadas, el luchador social y miembro de la izquierda mexicana José de Jesús Martín del Campo.

Jorge Iván Garduño: ¿Dónde se encontraba usted al final de la década de los 60 y cómo fue que se vio involucrado en los movimientos sociales de la época?

José de Jesús Martín del Campo: Estaba estudiando en la Preparatoria 7 de la UNAM y también había estudiado en la escuela normal. Trabajaba en la mañana y en la tarde estudiaba. En ese entonces, yo estaba vinculado a grupos estudiantiles proclives a estudiar la historia de México y a tener posiciones de izquierda, además estábamos contra el fenómeno del porrismo en las escuelas preparatorias porque eran grupos de choque que utilizaban las autoridades de ese entonces para intimidar alumnos y, sobre todo, para impedir que creciera la influencia de los grupos de izquierda en el medio universitario.

“En un lapso muy breve, del 26 de julio hasta el 2 de octubre del 68, se transformó la faz de México y la conciencia de miles de estudiantes”.

JIG: ¿Cómo se fue gestando el movimiento estudiantil de 1968?

JMC: Algunos de los grupos porriles eran impulsados directamente por El MURO, una organización de derecha que trataba de impedir que hubiera planteamientos de izquierda en el estudiantado de aquella época, entonces ya había una lucha sorda en ese aspecto. Pero llega el movimiento del 68 que rebasa todo el marco local y provoca que en un lapso muy breve, que va del 26 de julio hasta el 2 de octubre del 68, se transformara la faz de México y la conciencia de miles de estudiantes.

JIG: Entonces, ¿fue esta lucha el detonante?

JMC: No precisamente.Se había dado una pequeña riña entre alumnos de las vocacionales 5 y 2, y muchachos de la escuela particular ‘Isaac Ochoterena’, que fue “calmada” por la policía, pero se excedieron en su función y ‘corretearon’ a los partícipes que no habían logrado ‘macanear’ hasta el interior de la vocacional 5, agrediendo incluso a maestros que estaban dando clase en ese momento. La información se propaga rápidamente entre los alumnos y se genera la idea de hacer movilizaciones para protestar ante las autoridades del ‘poli’ y de la SEP. Luego se habla de una movilización más grande para el 26 de julio, que es la fecha histórica de la toma del cuartel Moncada en Cuba, día en el que tradicionalmente los grupos de izquierda de la Universidad, las Escuelas Normales del Distrito Federal y del Politécnico conmemorábamos en solidaridad con los cubanos. Entonces coinciden ambas marchas, en las que había grupos –que se habían infiltrado-, adiestrados para generar confusión y provocación. Éstos apedrearon vidrieras de hoteles de avenida Juárez y de una joyería para decir que los estudiantes habían generado violencia y poder justificar la represión contra ellos. A causa de esto los participantes de ambas marchas determinaron marchar hacia el zócalo… fue reprimida la intentona.

JIG: ¿Qué sucedió después? ¿Se organizaron para hacer frente?

JMC: Esta vez se generó la necesidad entre estudiantes de la UNAM, el ‘Poli’ y las ‘Normales’ de denunciar los hechos, así que en tres días se realizaron asambleas y mítines de protesta en las escuelas e incluso se repartieron volantes. Y en los últimos días de julio, durante una de estas brigadas de volanteo en el zócalo, el ejército persiguió a los muchachos y fueron a dar al edificio antiguo de lo que fue la Preparatoria 1 y 3; en ese ataque los militares le dieron un ‘basucazo’ a la puerta, que además era colonial, dejando ver la ferocidad represiva en contra de los jóvenes, lo que contribuyó a la inconformidad estudiantil y en los primeros días de agosto se fue reuniendo lo que sería el Consejo Nacional de Huelga. Este Consejo realiza un pliego petitorio de seis puntos y es apoyado por todo tipo de escuelas de nivel medio y superior; así se generaron los primeros movimientos de huelga. Hubo movilizaciones el 13 y el 27 de agosto con más de 350 mil alumnos; y una más el 13 de septiembre, hasta llegar al 2 de octubre.

“Fue una cosa bárbara y contradictoria… hubo una masacre terrible”.

JIG: ¿Cómo reaccionó la autoridad?

JMC: Pues, piensan en la represión para sofocar el movimiento estudiantil que era legítima contra la represión: una cosa bárbara y contradictoria, porque en otros países también había movilizaciones y protesta de los estudiantes, pero sólo aquí hubo una masacre terrible.

JIG: ¿Cuál era la opinión pública?

JMC: Existía la simpatía popular de la población, en primer lugar de los padres de los alumnos, porque veían un movimiento lleno de fuerza expresiva juvenil.

JIG: ¿Tiene idea de cuántos muertos hubo en ese movimiento?

JMC: Probablemente 300 o más muertos, nunca hemos logrado tener el número total porque incineraron cadáveres y amenazaron a mucha gente para que no dieran el nombre de algún familiar muerto o desaparecido. Sólo tenemos una estela con 39 nombres en Tlatelolco rememorando a los muertos.

Del Campo recuerda que en países como Francia también se dieron movimientos sociales por parte de los jóvenes durante las décadas de 1960 y 1970, y sin embargo sólo aquí se dio esta masacre como colofón.

JIG: ¿Por qué considera que se dio esta brutal represión?

JMC: Me parece que reprimir estas protestas contra la violencia con más violencia es el resultado de recomendaciones y pactos secretos del gobierno mexicano con el gobierno estadounidense y la CIA para considerar cualquier protesta social como un peligro de insurgencia popular y de influencia de las tendencias de izquierda de buscar una sociedad con justicia y equidad.

JIG: Además de los dolorosos recuerdos, ¿qué legaron estos movimientos a la sociedad mexicana?

JMC: Por un lado, víctimas de la brutal represión, presos políticos: porque a muchos se les fincaron sentencias absurdas de delitos inventados de asociación delictuosa, portación de armas  y disolución social… y por otro, ser sujetos de la transformación social en todos los sentidos.

JIG: ¿Cómo se dio esa transformación?

JMC: Bueno, a raíz del Jueves de Corpus (10 de junio de 1971) es bien conocida aquella situación emblemática en la que Octavio Paz, que era embajador de México en la india renunció a ese cargo en protesta por la masacre del 2 de Octubre. También, en Latinoamérica y todos los países de Europa los sectores intelectuales y culturales criticaron la brutalidad del gobierno. Había solidaridad con el movimiento estudiantil, y dolor y estupor por esta manera de agredirnos y violentar el proceso en el que pedíamos diálogo con el gobierno para resolver los seis puntos petitorios en los que pedíamos que no hubiera violencia, que desapareciera el cuerpo de granaderos, que se sancionara a los jefes de la policía, que indemnizaran a los deudos de los fallecidos y heridos en movimientos anteriores al 2 de Octubre y que se derogaran los artículos 145 y 145bis del código penal, que contenía un delito que fue creado a raíz de la II Guerra Mundial para evitar la penetración de los nazis en México; éste condenaba la ‘disolución social’, un delito burdo que fue aplicado a Demetrio Vallejo y Valentín Campa, ferrocarrileros que en 1959 ejercieron su derecho al realizar una huelga y protestar por sus condiciones de trabajo, así se mantenía a los presos políticos en la cárcel. Aunque después, nosotros mismos nos volvimos presos políticos.

Los últimos presos políticos de la época salieron de la cárcel en mayo de 1971, y aunque ya no cabía la posibilidad de realizar movimientos sociales por lo acaecido en el 68, José de Jesús Martín del Campo y aquellos que se encontraban libres de nuevo, siguieron involucrados en diferentes comités de lucha por el respeto de las autoridades hacia las instituciones académicas y su autonomía.

JIG: ¿Termina ahí la historia del 2 de Octubre de 1968?

JMC: En definitiva no. Cuando salimos de la cárcel, más de dos años después de la masacre, nos enteramos de un conflicto estudiantil en Nuevo León, en el que la comunidad universitaria estaba  reclamando una ley orgánica que permitiera la participación más adecuada de los maestros en la estructura de una universidad autónoma, porque además les habían derogado la  promulgación de una ley de ese tipo y les impusieron a un rector militar. Este conflicto generó expectativa luego de la salida de los últimos presos del ‘68’, puesto que se esperaba de cierta forma la reivindicación de los participantes a quienes se les había catalogado como subversivos. Era necesario volver a salir a la calle en manifestaciones pacíficas y demostrarle a la sociedad que podíamos manifestarnos pacíficamente como lo habíamos hecho antes.

Entonces se creó el Comité Coordinador de Comités de Lucha y se estableció el 10 de julio de ese año, como la fecha de la manifestación, sin embargo, se volvió a dar una masacre en la que murió más de una centena de jóvenes a manos del grupo paramilitar Los Halcones.

Hace una breve pausa y sin esperar la siguiente pregunta indica:

Fue un ciclo en el que fuimos víctimas de una represión brutal y un ciclo en el que también ya se veía la decadencia del gobierno autoritario del PRI. Aunque siguió en el poder porque un régimen autoritario no se termina fácilmente.

Nosotros no teníamos intención de derrocar gobiernos, sólo éramos parte de un movimiento estudiantil que pretendía cuestionar a los gobernantes debido a su autoritarismo. Entonces creció la conciencia social. Y nosotros fuimos conscientes del autoritarismo, de lo que es el estado, todo eso lo vivimos aceleradamente: lo entendimos en sólo dos meses.

JIG: ¿Cómo definiría a los estudiantes del ‘68’?

JMC: Voy a parafrasear a Carlos Monsiváis, quien dijo en uno de sus últimos libros sobre el 68 antes de morir que somos la primera generación histórica de influencia en la transformación de la conciencia en México.


[1]Reducción hipocorística referente a los nombres de las escuelas de nivel medio superior del Instituto Politécnico Nacional.

Jorge Iván Garduño
@plumavertical

Esta entrevista ha sido publicada en el portal del canal de efektoTV Noticias http://www.efektotv.com/noticia/4342-memoria-de-la-masacre-y-la-impunidad-a-proposito-del-2-de-octubre-entrevista.html