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“El camino hacia la libertad financiera” de Bodo Schäfer

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Es un tremendo defecto de los sistemas educativos, en general, que la gente no reciba enseñanzas básicas sobre finanzas. No importa la actividad que se desempeñe, todo mundo tiene necesidad, tarde o temprano, de manejar sus finanzas personales. Igual necesita saber del manejo de dinero un médico, un ingeniero o un taxista. Todos, algún día, tendrán que decidir cómo invertir sus ahorros, cómo manejar una tarjeta de crédito o tal vez, conocer el mejor esquema de financiamiento para comprar un auto o una casa.

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Todos nosotros nos enfrentamos día a día al reto de manejar nuestro dinero. Diariamente, con el dinero que tenemos compramos bienes, como alimentos o ropa y pagamos servicios, como el agua, la luz, el gas, entre otros.

No importa cuánto dinero tengamos, todos podemos aprender a administrarlo mejor. Si lo administramos lo mejor posible y somos conscientes de cómo lo gastamos, podemos sacar mejor provecho de él. Al manejo de los recursos financieros se le denomina “Finanzas”, y al manejo de nuestros recursos particulares, se le llama “Finanzas personales”.

A este respecto, todos queremos más dinero, pero te has preguntado ¿para qué? ¿Cuál es tu objetivo? ¿Cuánto necesitas realmente? ¿En cuánto tiempo? ¿Qué tienes que cambiar para lograrlo?, y sobre todo, ¿te estás preparando para ello? Si lo único que sabes es que quieres más dinero pero no te has hecho las demás preguntas entonces estas dando palos de ciego.

Lo primero que tienes que hacer es educarte en los temas fundamentales de las finanzas personales, y como su nombre lo dice, son personales, no hay reglas mágicas, ya que lo que funciona para uno puede no funcionar para el otro.

Sin embargo, la mejor manera de educarnos financieramente es leyendo libros sobre el tema, y uno de estos libros que nos ayudarán para reconocer nuestras fortalezas y debilidades, lo que te trae placer y lo que te disgusta, partiendo de ahí podrás hacer una planeación financiera acorde a tus necesidades, capacidades y recursos.

Este libro es El camino hacia la libertad financiera (Ediciones B) de Bodo Schäfer, donde además encontrarás cómo generar riqueza desarrollando la inteligencia financiera necesaria para volverse rico independientemente de la situación de tu entorno, algo que muchos pretenden pero pocos logran.

Con El camino hacia la libertad financiera de manera clara y sencilla, podrás poner en práctica útiles enseñanzas de Schäfer, pero sobre todo iniciaras un plan financiero personal que te ayude a mediano plazo alcanzar la tranquilidad financiera que tanto anhelas.

Jorge Iván Garduño
@plumavertical
 
Este texto ha sido publicado en:
 
http://efektonoticias.com/cultura/%E2%80%9Cel-camino-hacia-la-libertad-financiera%E2%80%9D-de-bodo-schafer-finanzas-personales
 
 
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Del dinero plástico a una cultura financiera

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Uno de los temas fundamentales en nuestra vida –y pienso que de cualquier sana sociedad que se precie de serlo–, es la buena administración de las llamadasfinanzas personales, ya que tarde que temprano, no importa cuál sea nuestra actividad laboral, todo mundo deberá enfrentarse a la necesidad del manejo de los recursos financieros, y toma mayor relevancia cuando se trata de la dirección de nuestros recursos particulares.

Lamentablemente ésta no es una materia que se brinde en la educación básica de nuestro sistema educativo, aunque bien podría serlo, ya que repercute de forma drástica en todos los niveles y áreas de nuestra vida, así como en las relaciones humanas del día a día al adquirir bienes, alimentos, ropa, invertir ahorros, o al pagar de servicios como agua, luz, gas, o qué me dicen sobre la decisión tan trascendental, porque lo es, como la de adquirir una tarjeta de crédito.

Y es que la sociedad mexicana en su conjunto, se enfrenta a una grave situación financiera, por lo que si no aprendemos a mantener un control adecuado de nuestras finanzas, el suceso podría derivar muy pronto en que nuestro país se enfrente a una deplorable salud financiera, con récords sin precedentes de déficit presupuestarios y bancos en quiebra.

Las estadísticas de quiebras financieras muestran claramente que este declive es un hecho, éstas no revelan ciclos, sino, más bien, una alarmante baja constante y no muestran conexión con la inflación, el desempleo, la recesión ni ninguna otra tendencia nacional, a excepción del aumento de las deudas personales.

Trasladándonos a 1929 y tomando como ejemplo a los Estados Unidos –la llamada “superpotencia” económica mundial–, que actualmente es la nación más endeudada del orbe,  se sabe que para ese año de “la gran crisis” únicamente 2% de las viviendas de los americanos estaban hipotecadas, y que para 1962 sólo 2% no lo estaban.

Las cifras actuales son más alarmantes, simplemente en nuestro país 80% de la población económicamente activa está comprometida con una línea de crédito. No debemos engañarnos creyendo que estos problemas sólo los enfrentan las grandes compañías o los buenos para nada. Al contrario, son las típicas familias con uno o dos niños, una mascota y con rutinas cotidianas e incluso profesionistas con trabajos estables quienes lamentablemente perdieron el control de la situación y suponen que la tarjeta de crédito “es dinero extra” sobre su sueldo, ¡craso error!

Como sociedad hemos olvidado cómo demorar las satisfacciones. Vivimos en una época en la que todo se hace al momento, como las comidas rápidas “cocinadas” en el horno de microondas, ya que con tan sólo desear algo lo queremos tener al instante, y desgraciadamente aniquilamos nuestras finanzas dejándonos llevar por el consumismo que los medios de comunicación ejercen sobre el público con la finalidad de elevar la bien nombrada “materialitis” de la que esta generación es presa.

No importa cuánto dinero tengamos, todos podemos –debemos– aprender a administrarlo mejor, ahorrando con la finalidad de fijarnos metas a corto, mediano y largo plazo, y así acceder a un mejor nivel de vida de manera planificada y consumiendo de forma reflexiva… y no emocional.

Si nos administramos lo mejor posible, seremos conscientes de cómo gastamos nuestro dinero y podremos sacar un mejor provecho de él con tan sólo pequeños ajustes, evitando el gasto hormiga por ejemplo, o la sobreadquisición de alimentos que al final de la semana seremos incapaces de consumir; y que se traduce en fugas de dinero.

Esta situación sólo refleja nuestra incapacidad personal de nunca “decirnos no”. Pienso que antes de exigir al gobierno y funcionarios públicos vigentes responsabilidad en el manejo de los recursos monetarios, debemos corregir nuestras propias fallas y sanear nuestras finanzas personales, ya que el deterioro del Estado es únicamente el reflejo de una sociedad que actúa en detrimento de todo el sistema nacional.

¿Qué opina al respecto estimado lector?

Jorge Iván Garduño
@plumavertical
 
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